Opinión

Presidente, somos minoría

 
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Enrique Peña Nieto

Lancé anteayer en Twitter una encuesta después de que el presidente Enrique Peña Nieto promulgó las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción y de que pidió disculpas por el episodio de la 'casa blanca'. Solicité responder qué reacción tendría la gente ante ello. Hubo cientos de respuestas: el siete por ciento respondió que perdonaba al presidente; con eso le bastaba. El 18 por ciento respondió que el tema no le interesaba. Finalmente, el 75 por ciento respondió que no le creía al presidente y que le demandaba algo más para recuperar la credibilidad.

La repuesta me generó una gran sorpresa. Si una persona pide perdón a un grupo de individuos que se sienten ofendidos por los actos de aquél, y como resultado se tiene que tres de cada cuatro personas no se lo otorgan, estamos ante un grupo que no conoce el significado de la compasión o la piedad. Dios perdona; ellos, no.

Mi encuesta fue muy rupestre, y no es representativa de la sociedad mexicana. No tiene valor estadístico. Sólo recoge lo que quisieron expresar algunos de los seguidores que se toparon con ella en Twitter.

Por lo tanto, no se puede generalizar. No obstante, no es tan descabellado afirmar que en las últimas 48 horas hubo muchos comentarios que reflejan esa animadversión de la mayoría de la gente hacia el presidente. Por ejemplo, el señor de la televisión Epigmenio Ibarra, tuiteaba con insistencia el hashtag #NoMeSirvenSusDisculpasEPN, consiguiendo decenas de retuits.

La compasión es un sentimiento humano de pena por el sufrimiento o las calamidades que padecen otras personas. Conlleva un deseo de aliviar ese sufrimiento. Este sentimiento parece estar ausente frente a quienes juzgan del presidente culpabilidad por la 'casa blanca'.

Que yo sepa, nadie ha probado que la 'casa blanca' se le regalara al presidente a cambio de un contrato. El presidente no cometió ningún delito. No obstante, la sociedad ya lo juzgó, y cuando les pide perdón, no se lo otorgan. Qué miedo. ¿Dónde estamos? ¿Querrán que renuncie? ¿Qué los dejaría satisfechos? Estamos ante un problema de percepción que se da por cosa juzgada.

En 1995 un amigo que había dado un empujón con su auto a un repartidor de Marinela entró espantado a mi oficina, pensando que había masacrado al chico. Yo me acerqué al sitio, y una turba me quiso inculpar por el 'atropellamiento': ¡Él fue!, gritaban. Ante ellos, yo era el culpable. Pero yo no tenía auto, y no sabía conducir. Confieso que tuve miedo y que, de seguir amenazado, hasta perdón habría pedido.

Por mi encuesta de Twitter deduzco que somos minoría quienes creemos que el presidente no cometió delito, y que no tiene nada de qué disculparse. Pero hay millones que piden la otra mejilla. O algo más.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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