Opinión

Presidente por un día

  
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Casillas

El domingo pasado tuve la oportunidad de participar como presidente de casilla. Me llegó la invitación del INE, acepté, y posteriormente me informaron que había sido designado como presidente. Hubo una breve capacitación inicial, y luego un simulacro, que fue de gran utilidad.

El martes a mediodía me entregaron la paquetería electoral para guardarla hasta el domingo, y ese día, a las 7:15, la llevé al lugar en donde se instalaría la casilla. Tuve la fortuna de contar con un equipo extraordinario: José Luis y José Manuel como secretarios, y como escrutadores José Ernesto, Gabriela y Hermelinda, quien además es monja. Todos estábamos en la casilla a las 7:30, y logramos instalar el equipo, contar boletas y preparar la documentación para abrir a las 8:17.

Aquí un comentario: la ley prohíbe instalar antes de las 7:30, pero la cantidad de operaciones que hay que realizar no puede terminarse bien en 30 minutos, de forma que se obliga a abrir un poco tarde la casilla. Por otra parte, el material que aportan el INE y el IEDF tienen una diferencia importante en calidad. No sé si nos cuesta lo mismo el IEDF, pero su material es claramente inferior, y complica las cosas.

La sección electoral en que vivo tiene muchos votantes, de forma que se abren dos casillas, una básica y una contigua. En ésta no se presentaron todos los funcionarios, y las primeras personas formadas para votar no aceptaban ser nombradas, de forma que no pudieron abrir sino hasta después de las 9:00 AM. En ninguna de las dos se presentaron los tres suplentes. Es decir que de 18 personas sorteadas, capacitadas y que aceptaron, sólo se presentaron 11. Y hay que recordar que para conseguir esos 18 ciudadanos, a veces hay que convocar a más de 60. Ojalá más mexicanos participaran, porque sin esta colaboración, no hay democracia posible.

Los observadores de partidos políticos superan por mucho en cantidad a los funcionarios. Teníamos 14 observadores, más algunos generales que pasaban ocasionalmente. La mayoría llega con cara de pocos amigos, pero frente a la actitud afable y comprometida de los compañeros funcionarios, y al estricto apego a los protocolos, instrucciones y a la ley, poco a poco fuimos disfrutando de la jornada. Competíamos a ver cuál de las dos casillas tenía más votos, y nos dio mucho gusto que ambos superamos el 40 por ciento de participación.

Al cierre, hay también una gran cantidad de operaciones que realizar, que en nuestro caso fueron ligeramente obstaculizadas por un energúmeno que llegó a gritar y exigir algo que nunca fue muy claro. Dejamos de hacerle caso y procedimos a la contada de votos. Nuevamente, seguir procedimientos y hacerlo con todo compromiso y afabilidad simplificó mucho las cosas.

Reitero mi admiración y agradecimiento a los tres Pepes, Gabriela y Hermelinda, y a los observadores, que hicieron su trabajo sin aspavientos ni agresiones. El energúmeno regresó un par de veces más, y finalmente, después de insultarme a su gusto, se retiró.

Como sea, se lleva uno un rato contando. Llenamos las actas, guardamos la papelería y preparamos los paquetes en dos horas y media. Después, el presidente entregaba el paquete federal y el segundo secretario el paquete local, y eso nos llevó otro par de horas. Regresé a mi casa a las 11:00 de la noche, después de un día de experimentar algunas tensiones, un poco de cansancio, pero sobre todo derroche de compromiso, entusiasmo, cooperación, que convencen a cualquiera de que la democracia es algo muy vivo en México.

Así que menos quejas, y más funcionarios de casilla.

Twitter: @macariomx

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