Opinión

Preocupa a Seúl que la purga traiga inestabilidad


 
Mientras en Corea del Sur la purga de Jang Song Thaek es vista con preocupación, pues representa un “reino del terror” que amenaza con socavar la relación bilateral, los especialistas coinciden en este análisis, al explicar que a dos años de asumir el trono comunista, Kim Jong Un decidió erradicar a la vieja guardia para consolidar su dominio absoluto en Pyongyang.
 
Algo en especial debió saber el gobierno conservador de Seúl respecto a Jang, tío de Kim y su virtual lugarteniente hasta el 8 de enero, cuando una reunión del Polítburo lo defenestró, pues la presidenta Park Geun Hye no se anduvo con rodeos el martes para manifestar que “las relaciones norte-sur pueden hacerse más inestables en el futuro”, durante una reunión del gabinete consagrada a estudiar la medida de Kim, de apenas 30 años.
 
Jang visitó Seúl en 2002, como parte de una delegación de marcado perfil económico, al tiempo que las tensiones en la península volvían a crecer. De acuerdo con Alexandre Mansourov, académico del Instituto Estados Unidos-Corea en la Escuela Johns Hopkins de Estudios Internacionales Avanzados, la remoción de Jang, nombrado vicepresidente de la poderosa Comisión de la Defensa Nacional sólo meses antes de la muerte del Querido Líder, Kim Jong-il, podría abrir un periodo de “limpia” con grandes y pequeñas purgas, así como competencia entre las elites para amoldarse a lo que promete ser un largo gobierno de Kim Jong Un. En 2012, Ri Yong Ho, jefe del Estado Mayor, considerado otro incondicional de su padre, también resultó despedido y todos los rastros de su presencia en fotografías y videos oficiales fueron borrados.
 
 
Colapso
 
Aunque desde los años noventa se habla con insistencia de un colapso inminente del régimen, que por entonces enfrentó una hambruna derivada de inundaciones y malas cosechas, un nuevo estudio de la Corporación RAND, citado por Asia Times, sostiene que esta vez la posibilidad es real y tendrá severas consecuencias para Corea del Sur, por lo que Washington debe estar listo. Según su autor, Bruce Bennett, la nueva generación, que mira con envidia la creciente riqueza de los chinos no está satisfecha con Kim. A diferencia de 1994, cuando su padre llegó al mando, dice, hoy la cuarta parte de los norcoreanos obtiene su información de medios extranjeros y “esa es una gran diferencia”.