Opinión

Preguntas sobre el caso Telmex-Dish

Ahora que hemos hecho públicas en El Financiero las conclusiones a las que llegó el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) respecto de la concentración con la que han actuado durante varios años las empresas Telmex y Dish, surgen interrogantes que no encuentran todavía explicación. Quizá la más importante es ésta: ¿qué necesidad tenían Telmex y su presidente honorario del consejo, Carlos Slim, de ocultar durante tanto tiempo y de forma simulada el alcance, propósito y estrategia que perseguía para hacerse del control de facto de Dish México?

Aún recuerdo las palabras de Arturo Elías en febrero, diciendo en la radio que yo no había descubierto el “hilo negro” al hacer público el resumen de los contratos que incluían la opción de compra-venta que facultaba a Telmex a adquirir una participación mayoritaria en Dish México.

Telmex dijo en su momento que esa opción de compra había sido pública tiempo atrás. Pero lo cierto es que es a partir de febrero que la autoridad competente (IFT) tuvo acceso a todos los contratos firmados por las partes y que le permiten a la Unidad de Competencia Económica del Instituto que encabeza Gabriel Contreras decir que efectivamente hay una concentración de ambas empresas.

Pero las preguntas siguen. Veamos:

¿Por qué Telmex eligió el obscuro camino de no revelar a plenitud todos los contratos que había firmado, si es una empresa que había cotizado en los mercados durante tanto tiempo? ¿Se puede asumir que las costumbres corporativas de las empresas relacionadas a Telmex tienen como práctica común y constante hacer acuerdos que rompen la reglamentación aplicable, como en este caso? ¿Qué le costaba a Telmex institucionalizar de manera robusta una práctica de asuntos públicos que con un equipo técnico sofisticado y transparente diera la batalla frente al público a fin de buscar dar el servicio de televisión que siempre quiso dar en México? ¿Por qué prefirió el camino de la opacidad selectiva? ¿Está lista la empresa para la determinación que tome la autoridad, incluida la posibilidad de que le ordenen disolver su relación con Dish o la más grave, el posible retiro del título de concesión?

Más allá de que estos días estén llenos de interpretaciones, posicionamientos y opiniones respecto de las conclusiones del IFT sobre la relación Telmex-Dish, cabe la pregunta de ¿qué tan éticamente se están haciendo negocios en México cuando se desenmascaran este tipo de sucesos? Ojo: estamos hablando del hombre más rico de México y la fortuna que construyó utilizando esquemas que incluyen la simulación para la obtención de un beneficio que está prohibido en la Constitución, como la utilización gratuita de los canales de TV abierta.

Twitter: @SOYCarlosMota