Opinión

Predial: Importancia real

Un tema recurrente ha sido responsabilizar a los niveles inferiores de gobierno de la baja recaudación nacional, por el mal cobro de impuestos que realizan de los estados y municipios, particularmente del predial. Incluso ya hubo un secretario de Hacienda, por supuesto que no el actual, que dijo que los estados no lo cobran bien, cuando es responsabilidad municipal y su recaudación es un tema de trabajo del Comité de Vigilancia del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

Una cosa es cierta: la recaudación del impuesto predial puede ser una buena fuente de financiamiento complementario de las finanzas locales; sin embargo tiene sus límites, tanto por el crecimiento económico como por los niveles de ingreso de la gente. Su administración tiene muchos vicio, que habrá que revertir, pero hay que valorarlo en su justa dimensión.

Ya he mencionado en otras oportunidades datos de la recaudación del predial respecto al PIB, destacando con 0.6 por ciento Chile, país de menor tamaño, con menos contribuyentes y con una administración del impuesto totalmente centralizada. Colombia 0.5 por ciento, Argentina con 0.4 por ciento. Claro que en los países desarrollados de la OCDE llega hasta 4.0 por ciento del PIB.

Un dato relevante es su participación en la carga tributaria total, que no llega a 2.0 por ciento de la misma, con la heterogeneidad mencionada.

En México, lo real es que no hemos podido rebasar 0.2 por ciento del PIB y, excluyendo al DF, sería un poco más de 0.1 por ciento. La recaudación del predial de la ciudad, que tiene un administración centralizada, representa casi la cuarta parte de sus ingresos totales; un poco menos de 80 municipios recaudan más de la mitad de ese 0.1 por ciento, destacando por supuesto las capitales económicas y políticas de las entidades federativas.

No olvidemos la realidad del país: ahí tenemos los más de 400 municipios que se rigen por usos y costumbres en Oaxaca y los que están en extrema pobreza en Guerrero, Chiapas y Veracruz, como ejemplo. En general, la radiografía nacional de la pobreza municipal, la dependencia que tienen de los recursos transferidos y el escaso margen de independencia, así como la falta de una cultura recaudatoria.

Estamos ante una problemática política y técnica. La base para el cobro del impuesto predial descansa fundamentalmente en el desarrollo del catastro, que es un instrumento que permite integrar el padrón de contribuyentes, así como las características de las viviendas y los predios, y éste es costoso, generalmente centralizado en los gobiernos estatales.

Pero hay problemas en la definición de las tasas, donde, ojo, no porque sean altas el impuesto lo es, ya que está en función del valor catastral, cercano o no al del mercado, debido la irregularidades en las valuaciones de los bienes inmuebles, en los métodos de valoración. Está muy extendido el castigo a los valores catastrales, con fines de evasión de otros impuestos.

Desde mi punto de vista hay dos temas centrales: el primero es la gran cantidad de exenciones, como la costumbre de que oficinas públicas como en el DF no paguen el impuesto predial, o incluso las embajadas y los templos, o el uso del predial como incentivo “para atraer nuevas inversiones” ya sean para plantas industriales o el desarrollo turístico. Incluso en al algún lugar del continente –no en México- se exentan las casas de los funcionarios públicos. Hay muchos ejemplos al respecto. Es prioritario reducir el número de exenciones y eliminar las que no se justifican.

El otro gran problema es la cultura de No Cobrar porque, se dice, tiene costo político, lo que da lugar a la costumbre de No Pagar. Hasta hace poco era evidente que sólo se cobraba la mitad de lo que se podría y debería hacer.

Correo: brunodavidpau@yahoo.com.mx