Opinión

Precios de la energía: bajas en el largo plazo


 
 
 
¿En cuánto y cuándo van a bajar los precios de los energéticos como consecuencia de la reforma?
 
 
O, si nos vamos más atrás, ¿en realidad van a bajar?
 
 
De acuerdo con la información disponible, en unos casos sí y en otros no.
 
 
Vamos por partes y por tipo de combustible y precio o tarifa.
 
 
1-Las tarifas de la electricidad que consumen los comercios y las industrias. Este tipo de tarifas, lo mismo que las llamadas 'de alto consumo', entre usuarios domésticos, se calculan con base en una fórmula que está determinada por los precios de los combustibles que se utilizan para generarla.
 
 
En la medida que la CFE pueda ocupar una mayor proporción de gas en vez de combustóleo en la generación, los precios de la electricidad serán menores. Y eso dependerá en primera instancia de la capacidad de transporte de gas, que tiene que ver con los ductos que existan en el país. Y, en el mediano y largo plazos, de la posibilidad de disponer de gas a menor costo, en la medida que haya más inversión en el desarrollo del shale gas.
 
 
Entre 2007 y 2013, el precio de la electricidad industrial de alta tensión aumentó 53 por ciento.
 
 
En ese mismo lapso, la inflación general subió 28.8 por ciento. En este caso podríamos ver mejoría quizás para el 2014 o 2015.
 
 
2- Las tarifas eléctricas de la mayoría de los hogaresEn este caso, lo más probable es que no se vean reducciones, por lo menos significativas, ya que son tarifas subsidiadas.
 
 
Lo que va a ocurrir es que, al paso del tiempo, el subsidio va a ser menor y por ese hecho se liberarán recursos para otros objetivos de política pública.
 
 
En los últimos 12 meses, de hecho, el precio promedio de la electricidad doméstica subió sólo en 13.7 por ciento, cerca de la mitad de la inflación general.
 
 
3- El precio de las gasolinas. El diferencial que hoy existe respecto a los precios de referencia en Estados Unidos permite pensar en que los incrementos de precios sean más moderados en los siguientes meses.
 
 
La posibilidad de que bajen está asociada a un cambio en los precios internacionales del crudo. Si la abundancia relativa de hidrocarburos permite una baja de precios, entonces, tarde o temprano, también bajará la gasolina.
 
 
En el corto plazo, la suerte del precio de las gasolinas dependerá en menor medida de la reforma que de la situación de los mercados internacionales, que, por ejemplo, hoy están impactados por la situación de Egipto.
 
 
4- El precio del gas natural. Con el anuncio de un programa para asegurar el abasto de gas que implica fuertes importaciones, pero sobre todo con la construcción de una más densa red de ductos, el precio del gas natural debe venir para abajo, en un plazo relativamente breve, es decir, para finales de 2014 o 2015, ya debería haber un impacto fuerte, derivado de una mayor oferta, que al paso del tiempo, se complementaría con el abasto derivado de la explotación doméstica del shale gas.
 
 
En términos generales, una mayor competencia en la provisión de casi cualquier servicio o producto significa una reducción de precios.
 
 
Por ejemplo, pese a las restricciones que existen en el mercado de telecomunicaciones, en los dos últimos años el precio de la telefonía móvil cayó en 18.5 por ciento.
 
 
Pero, este efecto podría no darse de manera inmediata.
 
 
El gobierno federal debe tener cuidado con las expectativas que genera.
 
 
Con todo y reforma, para muchos usuarios domésticos, el precio de la electricidad no va a bajar, lo que sí va a suceder para empresas y comercios, y –al menos en teoría- el beneficiado de largo plazo sería el consumidor.
 
 
Pero, no hay que perder de vista, la baja de los precios de los energéticos ni va a ser de corto plazo ni va a ser generalizada.
 
 
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