Opinión

Tres precauciones directivas para navegar la empresa en un invierno incierto

 
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Junta. (Instituto Internacional San Telmo)

No importa el vehículo que uno maneje, ni el destino que tenga como propósito.

Cuando las condiciones generales de la zona en la que uno conduce cambian repentinamente, el acto instintivo más común es reducir la velocidad y analizar con cautela el entorno. Y no sólo se debe analizar el impacto que tales condiciones estén mostrando en el camino, sino estimar las acciones y reacciones de los muchos o pocos autos que se encuentren a su alrededor.

La dirección empresarial tiene algunos símiles. Cuando el entorno en el que opera regularmente la empresa se nubla de manera agresiva, el acto instintivo más común del director es reducir la aceleración, bajar la velocidad de sus inversiones e imprimir cautela en su operación regular.

No hay nada más complejo que conducir una organización con el parabrisas empañado o con visibilidad muy limitada.

Y aunque la realidad pueda expresarse de maneras muy distintas en cada organización, las más admiten algunas precauciones directivas a manera de 'encendido de las luces preventivas' en el México de hoy:

1. Evaluar al microdetalle el impacto del dólar americano en los costos.- Aún y cuando no se tengan costos directos en dólares (de insumos o de financiamiento), en una economía abierta e interconectada como la nuestra, los efectos del encarecimiento de esa moneda se están haciendo sentir ya en las cadenas de valor. No hay excepciones, hay grados de impacto. Si su empresa tiene una exposición directa o indirecta no trasladada a esa moneda, cuidado. Salvo una ganancia por competitividad en otro rubro, es muy factible que su margen se esté erosionando.

2. Evitar posponer las acciones lógicas o evidentes en un entorno comercial desacelerado.- En épocas duras, más empresas sufren por retraso en la toma de decisiones que por impactos abruptos no prevenidos. La realidad, por muy terco que sea el director de empresa, suele imponerse. Si hay negocios de oportunidad, hay que aprovecharlos ya. La ventana se va a cerrar. En contraposición, si hay daños previsibles que impliquen suspender proyectos, frenar contrataciones o anticipar créditos, hay que hacerlo más temprano que tarde.

3. Y por si las dudas, a reducir la talla de la organización.- Hace algunos años escuché a un médico adelantar su diagnóstico a un paciente. Su conclusión no era definitiva. Ordenó un estudio complementario y al final le dijo: “debes bajar unos kilos. Mi asistente te dará una dieta especial”.

El paciente refutó con la pregunta: “¿pero si el diagnóstico todavía no está claro?”. “Cierto –respondió contundente el doctor–, pero en cualquier caso te hará bien bajar de peso”. Aún y cuando el diagnóstico del impacto real que recibirá su empresa no esté concluido, en lo que vengan las observaciones o KPIs necesarios, hay que ir cortando ya donde se puede.

Entre que la visibilidad del nuevo entorno empresarial mexicano se vaya despejando, el director debe recordar que toda empresa debe cuidar sistemáticamente las características estructurales que le dan estabilidad y competitividad a su operación regular y debe evaluar constantemente el margen de maniobra que tiene para manejar nuevos desafíos o shocks externos.

Nunca tan válida la expresión que hiciera famosa la serie Game of Thrones: The winter is coming.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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