Opinión

PRD, ¿un partido de mariguanos?

En una reciente gira de campaña para diputado, un candidato llegó a zonas apartadas del DF a proponer faros de la cultura para rescatar a los jóvenes. La exigencia de las madres de familia fue otra: centros de rehabilitación porque las drogas estaban consumiendo a sus hijos.

La legalización de la marihuana que comenzará a promover hoy el PRD en el Senado -luego de haber fracasado en la Asamblea Legislativa del DF- no tiene más que dos referentes: para uso medicinal, que no cura pero ayuda a aliviar ciertos dolores de enfermedades extremas igual que la morfina, o para consumo recreativo, como una forma de evasión de la realidad.

De ahí que los promotores de la legalización de la mariguana sean doctores o consumidores, por lo que sería una buena medida que todos los que apoyan la legalización -desde el expresidente Zedillo hasta el grupo de notables, pasando por los perredistas- se hagan un antidoping para saber en función de qué interés promueven la legalización de una droga: como economistas o como consumidores.

Un tercer escenario de la legalización sería como una forma de disminuir la violencia entre los cárteles por la siembra, distribución y plazas de consumo. Sin embargo, la violencia criminal en México tiene que ver con las drogas duras como la cocaína, la heroína y sobre todo las metanfetaminas. Por tanto, la legalización de la marihuana no tendría un efecto significativo en la violencia.

Los primeros indicios de la legalización de la marihuana para consumo recreativo en los estados de Colorado y Washington ha sido un significativo aumento en el consumo. Para el segmento social que no la usa por efectos medicinales en el control de dolores de enfermedades extremas, el factor recreativo no es otro que el de evadir la realidad con una droga que afecta su estabilidad emocional, enferma el cerebro, crea adicción y daña el entorno social.

En este contexto, la parte del PRD que promueve la legalización de la mariguana -un segmento aún menor pero que podría embarcar a todo el partido en una agenda de consumo de drogas- estaría incumpliendo los compromisos del partido en materia de salud. La legalización de la mariguana no promueve la salud sino que la afectará por el consumo libre. Así, el PRD buscará una sociedad de mariguanos.

En la iniciativa para legalizar el consumo de la mariguana, el PRD estaría obligado a fundamentar si la legalización para el uso de una droga es un derecho a la salud. La mariguana medicinal no cura sino atenúa dolores, es como analgésico. Y existen datos más que suficientes que las zonas en los Estados Unidos donde está legalizada la mariguana medicinal han padecido un creciente tráfico ilegal de recetas parta desviar el producto a un mercado negro de consumo recreativo.

En su declaración de principios y programa de acción, el PRD se ha comprometido a contribuir a la salud de los ciudadanos; pero abrir una brecha para consumo recreativo de drogas contradice punto por punto cualquier argumento para legalización porque el consumo recreativo no es un tema de salud, a menos que el PRD se haya pasado a la derecha para promover drogas que evadan a la gente de la realidad y deje de luchar por un modo mejor de vida.

Junto con las iniciativas de legalización de la mariguana debería ir la fundamentación política, ideológica y de salud para justificar que la cannabis vaya a contribuir a un mejor desarrollo mental y físico de los consumidores. Hasta hoy el consumo ilegal ha acotado el uso de la mariguana; la legalización provocaría un aumento sensible del consumo por la facilidad de su acceso. Y ahí es donde el PRD podría quedar reducido a un partido de mariguanos en busca de una sociedad evasora de la realidad por el humo de la droga.