Opinión

Posibles implicaciones del debilitamiento del peso


 
 

 

Peso

Tras un marcado debilitamiento del peso frente al dólar, la cotización spot se ha mantenido en niveles promedio superiores a los 19 pesos. Lo anterior se ha asociado a factores tanto externos como internos. Frente a este contexto opto por reflexionar sobre las posibles repercusiones en los ámbitos de política monetaria, cambiaria y económica para el corto y mediano plazos. Lo anterior se torna relevante dado que considero que los factores detrás de tal proceso de deterioro cambiario podrían continuar vigentes (o hasta acentuarse) por varios meses más.

Entre las repercusiones planteadas, vienen a mi mente al menos tres:

Primero, el presionado entorno cambiario (y un posible deterioro en sus expectativas) podría traducirse en un deterioro adicional en los riesgos asociados a la inflación local. Recordemos que en el último comunicado de política monetaria de Banxico ya se reconocía un deterioro -aunque nunca se especificaron las razones. Esto podría traer como consecuencia el mantenimiento (o hasta el endurecimiento) de un tono más bien “halcón” por parte de la autoridad monetaria en sus siguientes comunicados/informes.

A su vez, lo anterior podría implicar mayores niveles de compensación por inflación implícitos en la curva de rendimientos y un menor margen para anticipar recortes en la tasa de fondeo por parte de los participantes en los mercados.

En un entorno así, la probabilidad de que Banxico opte por recortes en la tasa de fondeo en el corto plazo desciende de manera adicional.
Segundo, la prolongación de un proceso de erosión en el valor del peso incrementa los riesgos de ver materializarse episodios de desorden en el mercado y, por ende, eleva la probabilidad de intervenciones adicionales por parte de la Comisión de Cambios.

Ya hemos observado en el pasado una estrecha relación entre un prolongado y/o agudo proceso de depreciación del peso frente al dólar y un deterioro en las condiciones del mercado. En específico, el volumen operado tiende a presionarse a la baja al igual que la liquidez, mientras que la volatilidad implícita tiene a elevarse.

Tercero, y en contraste, el proceso de depreciación del peso (en conjunto con la vigente incertidumbre que lo ha motivado), podría llevar a un nuevo choque competitivo al sector exportador que pudiera traducirse en un importante contrapeso ante un repunte en el pesimismo respecto al futuro del TLCAN y sus posibles impactos en términos de planes de inversión al menos de aquí a la conclusión de las discusiones o renegociación del TLCAN.

Sin duda, factores tales como la retórica de la Fed en los siguientes meses, la evolución de la renegociación del TLCAN a través de los temas más polémicos y el proceso electoral local serán elementos cruciales en la dinámica cambiaria de los siguientes meses.
Desafortunadamente, en términos de incertidumbre cambiaria, no se prevé que los factores mencionados tengan una conclusión en los meses inmediatos. Por el contrario, serán elementos muy “fluidos”.

*Doctor en economía especializado en análisis macroeconómico y de mercados con amplia experiencia en el sector financiero y la Academia.

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@joelvirgen

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