Opinión

Posibles efectos de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos en México

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Alejandro Rodríguez Arana.

Académico de tiempo completo del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana.

Tal vez para cuando se publique este artículo, el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED por sus siglas en inglés) haya dejado atrás la política monetaria de tasas mínimas de interés. En efecto, como resultado de la crisis económica que comenzó en 2008, la FED adoptó una política en la cual la tasa de fondos federales ha permanecido en un nivel cercano a cero desde 2009. La mencionada política ha tratado de evitar una gran recesión como la que ocurrió en los años treinta del siglo pasado en Estados Unidos. El objetivo se ha conseguido. El crecimiento de Estados Unidos es ahora mayor que el de la gran mayoría de los países desarrollados y de muchos en vías en de desarrollo, como México.

En los últimos años, mantener tasas de interés nominales cercanas a cero en Estados Unidos tal vez fue necesario. Sin embargo, tasas tan bajas en el largo plazo pueden perjudicar de manera considerable la asignación de recursos, reduciendo el ahorro y propiciando la puesta en marcha de proyectos de inversión que no serían rentables en condiciones normales. Es por eso que aun cuando la inflación en Estados Unidos es actualmente cercana a cero en términos anuales (alrededor de 0.2% entre julio de 2015 y el mismo mes del año anterior), comenzar a subir tasas de interés no puede esperar mucho más tiempo. La gran mayoría de los analistas creen que la política de tasas mínimas permanecerá hasta el final del presente año, pero casi todos piensan que a principios de 2016 se abandonará.

Tomando en consideración la gran relación económica que existe entre México y Estados Unidos, hay en nuestro país dos temores de que la FED comience a normalizar su política monetaria:

El primer temor está relacionado con la posibilidad de que la actividad económica de Estados Unidos caiga de manera considerable, lo cual propiciaría, a su vez, una caída de las exportaciones de México y una consecuente reducción de la actividad económica de nuestro país.
El segundo temor está más relacionado con los mercados financieros. El aumento de la tasa de interés de Estados Unidos podría generar una fuerte salida de capitales de México, lo que incrementaría todavía más el tipo de cambio del peso con respecto al dólar e incentivaría a un aumento considerable de las tasas de interés en México, con un consecuente deterioro de la inversión y el consumo y, finalmente, de la actividad económica de nuestro país.

Un análisis realizado por el autor de este artículo muestra que un incremento gradual de la tasa de fondos federales, la cual pasa de prácticamente cero en 2015 a un nivel entre 1 % y 1.5% en 2016, y sigue subiendo en forma gradual, hasta llegar a 3% en 2020, tiene un impacto relativamente bajo en la actividad económica de Estados Unidos. El efecto inicial en 2016 sería casi nulo. El mayor efecto ocurriría en 2018, con una situación donde el PIB de Estados Unidos estaría 1.1 puntos porcentuales por debajo del escenario en el cual las tasas de fondos federales permanecen en cero. El efecto sobre nuestras exportaciones, si bien sería negativo, difícilmente nos pondría en un gran riesgo.

El efecto de la nueva política monetaria de Estados Unidos sobre los mercados financieros mexicanos podría ser de mayor consideración. Sin embargo, algunos analistas señalan que el incremento esperado de las tasas de interés de Estados Unidos ya fue descontado por los mercados cambiarios, siendo ésta la razón por la cual la gran mayoría de las monedas del mundo se ha devaluado con respecto al dólar estadounidense. Relacionado con lo anterior, algunos otros analistas indican que la incertidumbre sobre el posible aumento de las tasas tiene más efectos negativos que el incremento mismo de dichas tasas. Por esa razón, diversos bancos centrales fuera de Estados Unidos han estado pidiéndole a la FED que incremente ya la tasa de fondos federales.

Los efectos en México de una normalización de la política monetaria en Estados Unidos pueden ser medianamente negativos pero lo más probable es que estén lejos de ser catastróficos. Tasas de interés más elevadas en Estados Unidos también propiciarán tasas de interés más elevadas en México, lo que tendrá efectos positivos sobre el ahorro privado de nuestro país en el mediano plazo.

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