Opinión

Por un México sin autogoles

 
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Bandera México

Soy optimista respecto de la economía mexicana, a pesar de sus retos. Yo no veo una crisis, ni un escenario catastrófico. Los siguientes datos me tienen tranquilo: que el PIB estará creciendo 1.49 por ciento; que el tipo de cambio se estabilizará en alrededor de 21 pesos hacia finales de año (o menos); y que la inflación podrá llegar a poco más de 5.0 por ciento para todo el año, y que su perspectiva es que entre al rango objetivo en poco tiempo. Todos estos son datos de la más reciente encuesta de Banco de México. No veo la catástrofe.

Incluso en un escenario en el que México vea reducida su calificación de riesgo soberano, tampoco veo un armageddon económico. Si la nota ‘BBB+’ es reducida un tramo, como amenaza Fitch, por ejemplo, seguiríamos estando dentro del grado de inversión.

¿Cuál es entonces, el gran reto de México? En mi opinión, y dada la reducción de nuestro ritmo de crecimiento y la alta incertidumbre por el destino final del TLCAN, debemos aspirar a que en esta etapa no nos metamos autogoles. En otras palabras, que no perdamos la brújula de lo importante: flexibilizar nuestras empresas; insertarlas en una cultura de innovación y productividad; organizar mejor la coordinación y toma de decisiones de los gobiernos; cuidar la inversión; diversificar el comercio de exportación; y determinar industrias de manera selectiva para potenciarlas, como el turismo.

Estas acciones parecen sencillas, pero no lo son. Autogol sería que en 2017 no veamos la avasalladora ola del internet de las cosas para subirnos a ella; que los gobiernos municipales boicoteen las Zonas Económicas Especiales; que se desaprovechen las APP que anunció el secretario José Antonio Meade la semana pasada por 22 mil millones de pesos; o que Pemex le baje el ritmo a sus asociaciones con empresas extranjeras.

¿Qué podría propiciar que nos metamos autogoles? Tres cosas: (1) Un precandidato populista a la presidencia, que base su posible campaña en nacionalismos hacia 2018, y encuentre ecos en grandes grupos en los meses próximos; (2) un desánimo generalizado de la sociedad, que paralice al sector empresarial hasta que no se sepa el resultado de la renegociación del TLCAN a finales de este año o principios del próximo; y (3) una percepción amplia de que el equipo negociador de México y el gobierno en general no tienen ideas frescas y sólidas que rebasen el reto coyuntural en el que nos metió Donald Trump.

Creo que todos debemos trabajar para que en 2018 México sea un país sin autogoles. Si lo logramos, estaremos en la ruta para relanzar proyectos, renovar industrias y potenciar negocios que dispersen prosperidad a grandes capas de la población. Pero esta vez depende de todos; no sólo del gobierno.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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