Opinión

¿Por qué una nueva ley de población?

Carla Pederzini Villarreal*

En 1974 durante el gobierno de Luis Echeverría, cuando la tasa de crecimiento poblacional era superior a 3.0 por ciento y se hablaba de los riesgos de la explosión demográfica, se promulgó en México la tercera Ley General de Población, cuyo objetivo fundamental era la disminución de la tasa de natalidad. Indiscutiblemente, durante los cuarenta años en que esta ley ha estado vigente, su principal objetivo se ha logrado exitosamente.

Sin embargo, la complejidad de la actual coyuntura demográfica impone la necesidad de una nueva ley de población. Algunos de los elementos que componen esta complejidad, emanan de la progresión en el proceso de transición demográfica: aumento en la cantidad de personas por el alto crecimiento del pasado, cambios en la estructura por edad y una proporción creciente de personas envejecidas. Además, subsisten problemáticas derivadas de rezagos sociales que perduran en amplios sectores de la población mexicana: alta fecundidad, mortalidad materna e infantil en algunas zonas del país, así como la permanencia de altas tasas de embarazo adolescente. Adicionalmente, han surgido fenómenos que desvían el rumbo de la dinámica demográfica nacional. De particular importancia es el estancamiento en la tendencia al aumento de la esperanza de vida de la población de México, fenómeno que se atribuye a la prevalencia de ciertas enfermedades como la diabetes y, particularmente en el caso de los hombres jóvenes, a la violencia. Finalmente, en lo que se refiere a la migración internacional, la emigración de México a Estados Unidos se ha reducido, mientras que el número de personas que retornan se ha incrementado sustancialmente, causando que el flujo neto migratorio entre los dos países se acerque a cero. Al mismo tiempo, México se ha convertido en años recientes en un país receptor de migrantes, principalmente centroamericanos que transitan por el territorio nacional para buscar mejores condiciones de vida en Estados Unidos.

Una nueva ley de población, además de afrontar los retos que impone nuestra actual realidad demográfica, debe tener un enfoque integral, tomando en cuenta el surgimiento y desarrollo de nuevas instituciones de gobierno cuyo mandato incide sobre temas poblacionales, así como el involucramiento de los órdenes locales de gobierno que, bajo el esquema del nuevo federalismo participan en el diseño e instrumentación de políticas públicas relacionadas con la población. Hay que destacar que en materia de población ya se han promulgado leyes (Ley de Migracion en 2011) y programas sectoriales (Programa Especial de Migración, Programa Nacional de Población) con los cuales la Ley General de Población deberá buscar congruencia. La nueva ley también debe contener elementos como la distribución armoniosa de la población en el espacio, que ya se incluyen en la ley vigente pero que no han logrado traducirse en políticas públicas efectivas.

Un aspecto de suma relevancia es el papel que debe dar la ley al Consejo Nacional de Población (Conapo) como el órgano encargado de la planeación demográfica del país, otorgándole un carácter de transversalidad a lo demográfico en la política mexicana. Dentro de sus funciones se debe incluir la de proveer al gobierno con las estimaciones y proyecciones de población que permiten la planeación adecuada en diversos órdenes del gobierno federal, así como en los distintos gobiernos locales.

Finalmente, aunque no menos importante, es que de acuerdo a lo establecido en el artículo primero de la Constitución, la nueva ley debe incorporar la perspectiva de derechos humanos entre los que se incluyen los sexuales y reproductivos, de especial importancia para el crecimiento de la población.

No cabe duda de que la promulgación de una nueva ley de población es una tarea urgente que requiere de trabajo minucioso y que debe incorporar a diferentes órganos del gobierno, a especialistas, así como a la sociedad civil.

* Académica de la Universidad Iberoamericana y presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía.

Correo: carla.pederzini@ibero.mx