Opinión

Por qué todos somos París

 
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Homenaje a las víctimas de los atentados de París. (Reuters)

Los atentados recientes en Paris nos hacen reflexionar sobre la seguridad en todas las latitudes, ya que en un mundo cada vez más globalizado, las amenazas también lo son.

El discurso fácil y mezquino de mucha gente que parece sentirse agraviada por la solidaridad que se ha manifestado de manera generalizada con la nación gala, contrasta con la profunda ignorancia de aquellos que consideran que condenar el terrorismo en Francia, implica un olvido de los graves problemas nacionales; que creen que Francia tomo el lugar en nuestra conciencia que debieron tener -según ellos- Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, etc.

La realidad es que la capacidad de indignación por un hecho en Europa no implica displicencia por lo propio, sino que por el contrario es también una preocupación por nuestra problemática. El mundo civilizado y los que aspiramos a tener un país justo, libre, democrático, con un estado de derecho sólido, debemos sentirnos agraviados porque se intenta atacar una forma de vida en la que muchos de nosotros creemos. Francia ha aportado a la humanidad los grandes principios de las libertades y derechos fundamentales de los individuos.

La Republica, los derechos del hombre y el ciudadano y el respeto a la diversidad son figuras jurídico políticas incuestionables, aportes de Francia al bienestar del ser humano y por ello el mundo entero es víctima en estos atentados. La condena a los actos de barbarie acontecidos en la ciudad luz no son por pose ni por desprecio a nuestra propia problemática, sino por preocupación por nuestra forma de vida y también -por qué no decirlo- en agradecimiento a un país que ha dado tanto a la humanidad en su conjunto y a los individuos en lo singular.

Twitter:@carlosjaviergon

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