Opinión

¿Por qué si vamos tan bien, vamos tan mal?

27 agosto 2013 5:4

 
La reciente información sobre la producción al primer semestre fue un balde de agua fría para la administración de Enrique Peña Nieto, quien ha tenido una brillante actuación para lanzar expectativas favorables, pero están lejos de verse reflejadas en los resultados. Al iniciar el 2013 se manejaban pronósticos de crecimiento del orden del 4 por ciento y ahora los mismos analistas hablan de tasas que rondan el 1.5 por ciento.
 
 
Bajo una visión optimista se podría argumentar la falta tiempo para coronar los avances en las reformas estructurales y que además estamos mejor en comparación con otras naciones en graves crisis financieras. Con un enfoque pesimista se diría que México sigue atascado y es difícil sacarlo adelante porque el menor dinamismo de la economía conduce al desempleo y la elevación de la pobreza, generando un círculo vicioso de caída en la demanda. ¿Qué pasa en realidad?
 
 
1.- Hay un avance real y positivo en las reformas estructurales. El trabajo legislativo es uno de los más productivos en la historia moderna y el proceso de negociación con las fuerzas políticas ha permitido armar acuerdos.
 
 
2.- Las reformas son incompletas y requieren mayor profundidad; por tanto, sus resultados se verán reflejados en los próximos años. Si bien, despiertan una buena perspectiva, el impacto no es inmediato en la economía y el proceso de entrada de inversión tardará en cristalizarse.
 
 
3.- Hasta el día de hoy, el motor del crecimiento sigue siendo la demanda externa de productos nacionales. En este sentido, el impasse de la actividad en los países desarrollados y muy en particular en Estados Unidos es una barrera infranqueable para elevar el dinamismo industrial.
 
 
4.- Aun cuando las reformas empiecen a dar fruto, mientras se dependa de la evolución global, habrá que estar a expensas del esfuerzo de los demás por ganar mercado. Es decir, lo importante no es solo que México mejore en su desempeño para atraer capital, sino que supere al resto del mundo en términos de competitividad.
 
 
5.- El énfasis sigue siendo sobre el equilibrio macroeconómico y el gobierno se mantiene en su carácter rector, sin intervenir como promotor de la actividad productiva; de hecho este año en particular el gasto público se ha limitado y el exceso de endeudamiento de las entidades estatales y municipales ha detenido pagos y avances de obra pública.
 
 
6.- En el terreno financiero, la elevada liquidez de capitales golondrinos que buscan una mezcla adecuada de bajo riesgo con altos rendimientos ha provocado inestabilidad en la cotización del tipo de cambio. El Financiero reporta que en solo 13 días salieron más de 57 mil millones de pesos del mercado de dinero nacional, por parte de residentes en el extranjero.
 
 
Literalmente el sexenio está empezando; la pelea para vencer la recesión, el desempleo y la pobreza está lejos de terminar y yo diría que estamos perdiendo los primeros asaltos.
 
 
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