Opinión

¿Por qué quitar los candados?

06 marzo 2013 8:35

En la 17 Asamblea Nacional del PRI, celebrada en septiembre de 1996, su dirigente, Santiago Oñate, entendió mal las señales del presidente Ernesto Zedillo -quien había dicho que mantendría una 'sana distancia' con su partido y que no escogería a su sucesor- y tuvo la ocurrencia de ponerle 'candados' a quienes aspiraban a la candidatura presidencial. Diecisiete años después, de regreso al poder, los priistas decidieron quitarlos.
 
Con esa medida, Oñate y un grupo numeroso de priistas resentidos, acomplejados, frustrados... le cerraron el paso a los 'tecnócratas' a la Presidencia de la República; especialmente a uno, que era el 'delfín' del primer mandatario: Guillermo Ortiz Martínez, quien al principio del sexenio zedillista fue secretario de Comunicaciones y Transportes -por 28 días- y después titular de Hacienda, dependencia desde la cual iba a construir su candidatura presidencial. Pero se atravesó Santiago ¡y lo bajó del caballo! Obviamente Ortiz le mentó la madre a Oñate; y no lo agarró a madrazos porque nunca se lo pusieron enfrente.
 
Finalmente Zedillo se deshizo de Santiago enviándolo de embajador a Inglaterra, y designó como dirigente nacional del PRI a Humberto Roque Villanueva -conocido en ese entonces como 'Marcel Marceau', por sus gestos y ademanes cuando aprobaron el aumento del IVA. 'MM' le hizo creer a Zedillo que arrasarían en las elecciones intermedias de 1997 y después ganarían 'la grande', pero le mintió. Lo más grave de la decisión de Oñate fue que le 'amarró las manos y le mochó el dedo' al presidente de la República, quien no pudo designar a su sucesor. Rencoroso y acomplejado como también era Zedillo, mandó al diablo al PRI, y años después promovió y apoyó al candidato del PAN, Vicente Fox Quesada.
 
Ésa fue la real y verdadera historia de las consecuencias de haber puesto 'candados' a los candidatos a la Presidencia del tricolor, contada por los mismos priistas.
 
El domingo pasado, 'tripulados' por el 'doctor Longines', los priistas decidieron abrir los cerrojos, modificar sus estatutos y quitar el requisito de que para ser candidato a la 'grande' se debería haber pasado por un cargo de elección popular. Ahora, basta con 'acreditar la calidad de cuadro de dirigente y sumar 10 años de militancia partidaria'. Por cierto, el argumento más contundente para quitar los 'candados' lo expuso el colombófilo (aficionado a la cría de palomas, incluidas las 'ticas') Marianito Palacios Alcocer, quien fuera también dirigente nacional del tricolor.
 
Dijo, entre otras cosas, que el PRI reconoce que los 'candados', los requisitos que se habían establecido específicamente exigiendo cargos de elección popular, son contrarios al ejercicio de los derechos humanos y restrictivos de los derechos constitucionales, según lo ha declarado la Sala Superior del Poder Judicial de la Federación. "Tenemos un partido sin trabas y acorde al ejercicio pleno de las prerrogativas políticas ciudadanas; el PRI abre la posibilidad de postular candidatos ciudadanos en condiciones específicas donde su fama pública, su conocimiento ciudadano y su buena posición electoral, puedan permitirles competir en igualdad de circunstancias con los integrantes del partido", explicó Mariano.
 
Y a todo esto, el columnista le preguntó a un experimentado, respetado y prestigiado analista político: ¿Para qué quitar los candados si hasta el día de hoy todos los posibles y visibles aspirantes y/o suspirantes a la 'grande' cumplen con los requisitos que pusieron los priistas hace 17 años? A lo que respondió con varias preguntas:
 
¿Y qué tal si el gabinete actual es el clásico gabinete de choque, el gabinete para el desgaste, y en un par de años se incorporan dos o tres cuasidelfines? ¿O serán capaces Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray Caso -para hablar solamente de los brazos derecho e izquierdo de Enrique Peña Nieto- de aguantar los supermadrazos que se les vendrán encima en los próximos meses?
 
¡Ah! ¿Verdad?
 
Agenda previa
 
El director general de Nacional Financiera, Pedro Aspe Armella, perdón, Jacques Rogozinski, designó -con la aprobación del máximo órgano de gobierno de la institución- a Raúl Solís Wolfowitz como director general adjunto de Banca de Inversión, y a Jorge Espinosa de los Reyes en Administración y Finanzas. También puso a Juan Pablo Newman Aguilar como director general adjunto en el área financiera; a José Elías Sahab Jaik como titular de Promoción Regional y Relaciones Institucionales, y a Luis Dantón Martínez Corres como titular Jurídico y Fiduciario.
 
Y ya que nos referimos a gente importante que trabajó en el viejo PRI, ayer fue designado como presidente de los banqueros privados Javier Arrigunaga Gómez del Campo. Para quienes lo hayan olvidado, fue el primer director del Fobaproa y el encargado, entre otras cositas, de 'palomear la talis' de aquellos banqueros a quienes el gobierno de Zedillo rescató generosamente. ¡Ay, Javiercito!
 
Jaime Ruiz Sacristán, presidente saliente de la ABM, destacó la transparencia y respeto con que todos los miembros participantes se condujeron en el proceso, y celebró la unidad que prevalece con la candidatura de Arrigunaga. ¡Pero si hubo zancadillas, golpes bajos, piquetes de ojos... y hasta recordatorios al 10 de mayo en dicho proceso, papá!, le recuerdan los malosos. Bueno, para que vean que no sólo en el PRI, en el PAN y en el PRD ocurren ese tipo de espectáculos, podría responder aquél. ¿Quién? ¿Javier o Jaime? ¡Pues los dos, hombre!.