Opinión

¿Por qué peligra la calificación de México?

 
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[Banxico se mantendrá vigilante de que las modificaciones fiscales no causen efectos de segundo orden sobre la inflación: grupos financieros. / Bloomberg] 

El desempeño de la deuda pública y el déficit en la cuenta corriente son dos factores de riesgo para el país que preocupan a calificadoras e inversionistas extranjeros.

El primer factor al que debe prestársele atención es el nivel de la deuda pública, medido por el saldo histórico de los requerimientos financieros (SHRFSP).

Al cierre del primer semestre del año, el SHRFSP –la medida más amplia de la deuda pública– ascendió a un monto equivalente a 46.9 por ciento del PIB, por arriba del 45.7 por ciento que representó en diciembre de 2015, aunque menor al pico de 47.6 por ciento alcanzado en marzo de 2016.

Pero si se compara con el nivel que tenía al cierre de 2012, hay un incremento de 10.5 puntos porcentuales en tres años y medio de gobierno del presidente Enrique Peña.

El remanente de operación del Banco de México (Banxico) entregado al gobierno, que se considera un ingreso en las finanzas públicas, tendrá un efecto positivo sobre el SHRFSP en este año.

Aun así, su impacto no será ni de 1 por ciento del PIB, por lo que las medidas para reducir la deuda deben ser más contundentes.

De lo contrario, los mercados y las calificadoras podrían tener dudas sobre la salud y sostenibilidad de las finanzas públicas de México.

En cuanto al déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, al cierre del primer trimestre del año ascendió a 6 mil 991 millones de dólares y representó 2.7 por ciento del PIB.

Para finales de 2016 podría colocarse sobre 3 por ciento del PIB.

Un déficit en la cuenta corriente refleja un exceso de gasto en la economía sobre el ingreso, que requiere para su financiamiento de la atracción de recursos del exterior.

El déficit del periodo enero-marzo de 2016 fue financiado en su totalidad con flujos de capital del exterior de largo plazo.

De hecho, el déficit en cuenta corriente fue inferior a la entrada de recursos por concepto de inversión extranjera directa, que en ese trimestre sumó 7 mil 896 millones de dólares.

Lo que llama la atención del déficit en la cuenta corriente es la velocidad con que ha venido creciendo en los últimos años.

Así lo advirtió el Banxico en la minuta de su reunión de política monetaria del 30 de junio:

“La mayoría de los integrantes (de la junta de gobierno) comentó que el déficit de la cuenta corriente está aumentando, lo que según un miembro pudiera propiciar presiones adicionales sobre el tipo de cambio, y esto, a su vez, podría afectar el proceso de formación de precios en la economía”.

Un miembro de la junta “indicó que este (déficit) ha venido creciendo desde 2006, y destacó que esto evidentemente refleja que el crecimiento del gasto ha sido mayor que el del ingreso, lo cual de no corregirse pudiera representar un problema hacia adelante”.

Es por eso que debe observarse con cuidado la velocidad a la que crecen el déficit en la cuenta corriente y el gasto en la economía.

Las autoridades financieras deben estar muy atentas a que la evolución de la deuda pública y el déficit en la cuenta corriente no pongan en riesgo la calificación crediticia del país.

El deterioro que han tenido en los últimos años presiona a la baja la calificación soberana, que en la escala de Moody’s ya tiene una perspectiva negativa.

Twitter:@VictorPiz

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