Opinión

¿Por qué no se ha nombrado al fiscal anticorrupción?

 
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SNA

Como se ha mencionado una y otra vez, el Sistema Nacional Anticorrupción nació incompleto: hace falta el nombramiento del fiscal anticorrupción. Se ha dicho que el Senado no ha cumplido con su obligación desde 2014 y no se ve que lo hará en el futuro cercano.

El PAN ha argumentado que el primer paso es que la PGR se reestructure para que se convierta en Fiscalía General a partir de la nueva administración que entrará a fines de 2018, pues así como la conocemos, lo que menos garantiza es autonomía; por consiguiente, la Fiscalía Anticorrupción tampoco la tendría.

Por su parte, el PRI opina que debe nombrarse al fiscal anticorrupción, y que “más adelante” se modificará la estructura de la actual PGR. Parecería que sólo el PRD está por avanzar en ambos frentes.

En teoría es por esta diferencia de argumentos que el proceso de la PGR, y por ende el nombramiento de un fiscal anticorrupción, se encuentra varado, a pesar de que existen propuestas serias de instituciones académicas y de la sociedad civil para una reestructuración adecuada.

Si de verdad hubiese voluntad para hacerlo, ¿no podrían hacerse ambas cosas al mismo tiempo?

Quizá –y sólo quizá– la verdadera razón de este letargo sea que los líderes de la clase política de los diversos partidos prefieran quedarse como están, que no deseen integrarse a la llamada generación 2018: aquella generación de políticos que deberán retirarse de la vida pública, pues ya no tendrán las mismas posibilidades de lucrar con el erario público.

Los escándalos de corrupción nos llegan un día sí y otro también. Al parecer, el que ya sean parte de nuestra cotidianidad, ya no asombra ni amenaza.

En las últimas semanas, el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca, ejemplo vivo de corrupción que cobró además la vida de dos personas, poco a poco se ha depositado en el ya recurrente olvido porque no hay culpables, porque no tenemos información de la negligencia.

El problema se resuelve con dinero: construir un puente para resolver el paso del agua en la zona siniestrada.

El caso Odebrecht, que tomó nuevos bríos esta semana, me atrevo a decir, casi sin temor a equivocarme, que se convertirá en otro caso de impunidad, aunque esta vez las cosas no se ven tan sencillas: hay instancias internacionales de por medio.

Este caso, o el de OHL, por ejemplo, que han sido denunciados repetidamente por organizaciones civiles y diversos grupos sociales, ya eran conocidos por quienes se beneficiaron –y aún lo hacen– de contratos y tratos con esas empresas. Y ahí está la hebra.

Justo porque se conocen estos casos, los líderes políticos han encontrado maneras para no transformar a la PGR en una Fiscalía que realmente sea autónoma, tanto menos fortalecer la lucha anticorrupción mediante el nombramiento del fiscal anticorrupción.

Que no haya duda: si se han atorado las discusiones y el proceso legislativo para atender estos pendientes con la PGR y el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), no es porque exista un impedimento insalvable para lograr un acuerdo, o diferencias técnicas de enfoque.

Aquí hablamos de absoluta falta de voluntad para llegar a un acuerdo, a una decisión, sólo para retrasar la puesta en marcha del SNA y contar con una Fiscalía que realmente sirva, que realmente pueda realizar el trabajo que todos los mexicanos demandamos cada día con más fuerza.

¿Qué nos queda entonces? ¿Esperar a que se llegue a un acuerdo quién sabe cuándo? Me parece que si de nuevo lo dejamos en manos de los líderes políticos, la espera se volverá eterna y los resultados de la transformación de la PGR y la estructura y nombramiento del fiscal anticorrupción dejarán mucho que desear.

Habrá recovecos por dónde escaparse, habrá formas para evitar que dichas instancias logren hacer su trabajo y se ganen la credibilidad y confianza del público que reclama a gritos.

Por ello, el dedo debe seguir en la llaga, no podemos soltar el tema, hay que presionar a la clase política con todo lo que podamos para que legisle lo conducente y haga el nombramiento adecuado.

Debemos presionar para que finalmente la procuración de justicia se haga de manera independiente, para que todos seamos iguales ante la ley, y para que la impunidad deje de ser el pan de todos los días.

No nos equivoquemos, el retraso del Senado se debe a que los líderes partidistas le tienen pavor al Sistema Nacional Anticorrupción.

Opine usted: @ecardenasCEEY

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