Opinión

 ¿Por qué no revivimos la década de 1930?

 
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Krugman. ¿Por qué no revivimos la década de 1930?

Apenas he leído parte de “The Courage to Act”, el nuevo libro de Ben Bernanke, pero quise jugar al abogado del diablo con su tesis central. No criticar al expresidente de la Reserva Federal, ni cuestionar el trabajo que hizo, sino provocar reflexiones sobre qué lecciones deberíamos aprender de la crisis financiera de 2008.

El tema básico en las memorias del Sr. Bernanke es que los impactos de 2008 fueron tan malos que podía haber habido una repetición de la Gran Depresión. La causa por la que no la hubo fue que en 2008 los bancos centrales hicieron todo lo posible por hacer que los mercados siguieran funcionando, mientras que en la década de 1930 permanecieron inmóviles conforme se estrellaba el sistema financiero.

¿Deberíamos creer esta historia?

No es una historia difícil, y coincido bastante con el Sr. Bernanke en el sentido que recurrir a todo lo posible fue lo correcto. No se juega en momentos así.

Pero no estoy persuadido de que la verdadera diferencia entre 2008 y 1930-31 (que es cuando la Depresión se volvió Gran) resida en la acción del Banco Ventral, o en los rescates relacionados.

Es cierto que la década de 1930 estuvo marcada por una gran desorganización financiera; una métrica (que aprendí gracias al trabajo académico del Sr. Bernanke) es el creciente diferencial entre bonos corporativos ligeramente riesgosos y la deuda gubernamental. Pero también hubo una gran desorganización financiera en 2008-09, desorganización comparable en tamaño de acuerdo con esta métrica. No duró tanto, pero eso pudiera ser tanto causa como consecuencia del fracaso del país para registrar una depresión hecha y derecha.

¿Por qué la desorganización de 2008 fue tan grande pese a los rescates y préstamos de emergencia? Bueno, en términos generales los bancos no colapsaron, pero la banca sombra se agotó con rapidez. Desapareció la liquidez para todo lo que no fuera activos de los más seguros, pese a que las gigantescas firmas financieras siguieron en pie.

Y si estamos buscando los efectos del recrudecimiento de las condiciones crediticias, recuerden que la política crediticia normalmente ejerce sus principales efectos a través de la vivienda, y las inversiones en viviendas cayeron más de 60 por ciento como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en Estados Unidos durante la última crisis. Con todo, ni siquiera un colapso total de los préstamos para casas podría haber restado más de uno o dos puntos a la demanda agregada.

Entonces, ¿poner un límite a la crisis financiera realmente fue el motivo por el que no repetimos por completo la década de 1930? ¿O fue algo más?

Hay otra enorme diferencia entre el mundo en 2008 y el mundo en 1930: gobierno grande, no tanto en términos de estímulo deliberado (aunque eso ayudó), sino como estabilizadores automáticos (piense en el seguro por desempleo). El déficit presupuestario en Estados Unidos creció mucho más en 2007-10 que en 1930-33, pese a que la caída fue mucho más moderada, simplemente porque los impuestos y el gasto fueron mucho más grandes como porcentaje del PIB. Y ese déficit presupuestal fue algo bueno, apoyando la demanda en un momento crucial.

Otra vez, el Sr. Bernanke y compañía tuvieron razón en intervenir vigorosamente. Pero sostendría que el ambiente fiscal probablemente revistió mayor importancia para limitar el daño que las acciones monetarias.

Ah, y desde 2010 autoridades de todas partes, pero especialmente de Europa, han estado haciendo todo lo que pueden por deshacer los efectos favorables de los estabilizadores automáticos. Y el resultado es que el desempeño económico de Europa en este punto es considerablemente peor que en la década de 1930.

Twitter: @NYTimeskrugman

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