Opinión

Por qué no jala The Green Corner


 
 
 
En el último año he acudido en dos ocasiones a comprar a The Green Corner, el supermercado que vende productos orgánicos y que tiene cuatro sucursales en la Ciudad de México. Su mercado meta es toda la gente consciente que, por no querer meterse al cuerpo frutas o verduras que fueron rociadas con herbicidas y fungicidas, prefiere aquello que produce la Madre Tierra al natural.
 
Me gusta el concepto de lo orgánico, pero debo confesar que el modelo de negocio de The Green Corner todavía no me hace click al 100 por ciento. En la primera ocasión que acudí hace pocos meses tuve una experiencia adversa. Al pagar, solicité una bolsa. La dependienta me dijo: “no damos bolsas de plástico; nuestros clientes traen sus propias bolsas”.
 
 
Ardido, le contesté: “pues yo soy su cliente y no traigo bolsa”.
 
La experiencia mejoró en la ocasión más reciente que acudí: la nueva señorita de la caja registradora me ofreció una caja de cartón para llevar mis cosas. No la necesité.
 
 
En The Green Corner uno lee un letrerito que dice algo así: “si no recibes tu ticket, tu compra es gratis”. Esta una pésima señal, como de tiendita de pueblo. Significa que la empresa no confía en sus empleados y no ha desarrollado un sistema que evite el robo hormiga de parte de su propia gente. Mal.
 
 
Es difícil saber si The Green Corner no es rentable. Pero su modelo de negocio necesita un ajuste de envergadura si es que el mercado de productos orgánicos ha de entrar en un patrón de crecimiento entre el público nacional. ¿Por qué es necesario el ajuste?
 
 
Porque la experiencia del cliente no es consistente nunca: en el mismo pasillo encuentras jugos o regaderas ahorradoras de agua. Asimismo, la categorización de los productos es errática, el lugar es algo sórdido y muchos de los productos tienen una presentación deficiente. Parece que estás comprando algo rancio.
 
Si uno visita la tienda Whole Foods Market en Estados Unidos o el Reino Unido —también dedicada a los productos orgánicos—, se da cuenta de la enorme diferencia que hay entre los conceptos. Whole Foods ya tomó tracción: la empresa cotiza en el NYSE e incluso cuenta con una unidad de negocios que organiza viajes con experiencias 'naturales'. Nada que ver, pues.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota