Opinión

¿Por qué negociar con el PAN el petróleo?

08 noviembre 2013 5:43

 
La política es un juego de ajedrez. Y el gobierno tiene el desafío de jugar partidas ganadoras si quiere sacar adelante las reformas.
 
En materia fiscal, no hubo duda en la jugada.
 
 
Tomó la determinación de distanciarse del PAN y de los empresarios para sacar adelante su propuesta.
 
 
Y esto no podría ser de otro modo que aliándose con el PRD. Por eso la reforma tuvo un indudable sello perredista en diversos aspectos.
 
 
Ahora que la reforma fiscal ya quedó atrás, es el tiempo de la reforma energética.
 
 
Y, en este caso, uno de los escenarios es que el PAN sea el que respalde la propuesta oficial.
 
 
Sin embargo, el escenario es más complejo para la negociación respecto a la reforma fiscal, pues se trata de un cambio constitucional para el que se requieren dos terceras partes de cada una de las dos Cámaras.
 
 
Si hubiera la certeza de que el PAN fuera a votar en su totalidad a favor de la reforma, sería un escenario más viable.
 
 
En la de Senadores, la cámara de origen de la propuesta, sumando al PRI y aliados con el PAN, llegarían al 78 por ciento, más que suficiente para aprobarla.
 
 
El problema es que en el Senado existe el temor de que un grupo importante de senadores panistas vote en contra de la reforma energética, aunque en esencia la comparta, debido a la relación tan difícil que hubo durante la negociación de la reforma hacendaria. El PAN estaría cobrando la factura política por haberlo arrollado en la negociación fiscal.
 
 
Hay 38 senadores panistas y de ellos 24 se han mostrado más cercanos al senador Cordero y por lo tanto serían más proclives a votar en contra.
 
 
El PRI-PVEM requiere 24 votos de los panistas y el del Panal. Es decir, suponiendo que 14 de los cercanos a Madero votaran a favor, se requiere que al menos 10 de los que respaldan a Cordero, sumaran sus votos.
 
 
La única manera de lograr que haya esa inclinación del PAN a votar a favor es creando las condiciones para que el PAN pueda decir a sus bases y estructura, que gracias a ellos salió adelante una reforma energética más profunda que la que deseaba el gobierno.
 
 
En el pragmatismo de la ‘realpolitik’ que ha practicado con relativa eficiencia el actual gobierno, ahora el PRD es mucho menos importante que el PAN porque de por sí, ya se ha manifestado en contra de la reforma constitucional.
 
 
Es por eso que –aunque se vaya a negar en público- sí han existido negociaciones para tratar de avanzar más allá de lo que el gobierno planteaba, pero sólo en la legislación secundaria.
 
 
En materia de la reforma constitucional, dé por un hecho que no habrá más cambios que los propuestos, es decir, que el régimen de concesiones está totalmente descartado.
 
 
Y también tenga la certeza de que en este periodo de sesiones sólo se va a procesar la reforma a los artículos 27 y 28, y ninguna ley secundaria.
 
 
Ese es el ajedrez en que se juega esta reforma llena de enroques y gambitos.
 
 
Problema interno
 
Dentro de 13 días el INEGI confirmará que en el tercer trimestre la economía mexicana creció alrededor de 1 por ciento, quizás un poco menos.
 
Contrasta la cifra con el crecimiento de 2.8 por ciento registrado en Estados Unidos en el mismo periodo.
 
 
En EU la actividad se aceleró y dejó atrás el 1 por ciento del primero, y el 2.5 por ciento del segundo trimestre. En México tuvimos 1.5 por ciento en el segundo, por lo que la actividad se nos frenó en el tercero.
 
 
Atribúyalo a la escasez de gas, a la caída del gasto público o a la incertidumbre por la reforma fiscal que se iba a presentar. El hecho es que el freno económico que estamos experimentando tiene fundamentalmente razones internas.
 
 
Y si queremos resolverlo, será con cambios internos, pues a nuestros vecinos del norte ya les está yendo mejor.
 
 
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