Opinión

¿Por qué creer en México?

 
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La historia que acaba de pasar es siempre la menos apreciada”: Alfonso Reyes

Existen voces que expresan que México pasa por un mal momento. Sin embargo es pertinente recordar situaciones en la historia de nuestro país que llevan a una detallada reflexión. En efecto, como nación hemos experimentado diferentes momentos de grandes dificultades pero también lo es que hace años dejamos atrás inflaciones de tres dígitos; endeudamientos prácticamente impagables; severas devaluaciones del peso en las que el dólar llegó a valer tres mil pesos; movimientos estudiantiles que desestabilizaron; sismos devastadores; un alzamiento armado; crisis que implicaron magnicidios; la entrega de migrantes inocentes al crimen organizado y su cobarde ejecución; así como la trágica muerte de 49 niños en el incendio de una guardería pública.

Lo cierto es que en momentos de cambio los problemas coyunturales suelen tener mayor resonancia, así como las voces se hacen proclives a acciones viscerales y cortoplacistas, poco efectivas y con frecuencia alejadas del respeto a la ley, la diplomacia, el diálogo y los acuerdos. En contraste con lo que sucedía en décadas anteriores, hoy nuestro país está inmerso en una profunda transformación; como es natural hay resistencias, pero el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto avanza en la ruta delineada de cumplir con sus responsabilidades para llevar al país por una senda de mayor desarrollo.

Mientras en otras naciones la falta de acuerdos ha llevado a sus sociedades y gobiernos a parálisis o situaciones que frenan su crecimiento e impiden estar en mejores condiciones para enfrentar retos globales que les afectan, en nuestro país, como dicen, “se le entró al toro” y se logró en breve tiempo la aprobación y puesta en operación de once reformas estructurales gracias a la decisión, visión y valor del presidente Peña Nieto. Esto se ha traducido en beneficios inmediatos para los ciudadanos y, sobre todo, en un clima favorable que incentiva el crecimiento económico, la inversión y el empleo. Vale la pena destacar sólo algunos de los logros obtenidos en esta administración y cuya trascendencia a veces se pierde en el crisol de la coyuntura, como escribió el Premio Nobel, Octavio Paz: “la mucha luz es como la mucha sombra: no dejan ver”.

En lo que va de esta administración destacan relevantes logros. Cierto es que todos quisiéramos ver al país con un crecimiento económico mayor, pero no obstante la gran volatilidad existente en las finanzas internacionales, se ha logrado que nuestra economía crezca con estabilidad y de manera sostenida a una tasa de 2.05 por ciento, el doble que las naciones de América Latina, por arriba de Canadá, España, Francia y del índice promedio de los países de la OCDE. Hoy México es más atractivo a la Inversión Extranjera Directa, ha captado más de 120 mil millones de dólares, cerca de 52 por ciento más que en el mismo periodo del sexenio anterior.

Nuestro comercio internacional es sensiblemente mayor al que se negociaba hace pocos años. Las exportaciones anuales hacia Estados Unidos han crecido sustancialmente y representaron cerca de 309 mil mdd el año pasado. Nuestros sectores productivos estratégicos son cada vez más competitivos. Las exportaciones agroalimentarias por primera vez en 20 años son superavitarias y las manufactureras tuvieron un incremento de más de 50 por ciento. En la industria automotriz hay más jóvenes mexicanos empleados en esta manufactura de alta tecnología, lo que ha permitido que seamos el principal exportador y productor de automóviles en América Latina, así como el séptimo productor de vehículos y el cuarto exportador a nivel mundial. En turismo, México ha regresado al selecto grupo de los diez países receptores de más turistas.

Estos avances se dan a la par del fortalecimiento de nuestros ingresos tributarios, por cierto aún insuficientes al compararlos con los de otros países, simultáneamente a una menor dependencia de los petroleros y un mayor impulso a nuestro mercado interno, el cual es incentivado con más crédito al sector privado, bajas tasas de interés y una reducida inflación. Es de hacer notar que tan sólo al cierre de 2015 la inflación fue la más baja de la historia desde que se tiene registro: 2.1 por ciento. A ello ha contribuido la reducción de las tarifas eléctricas domésticas, así como la eliminación del cobro de larga distancia nacional, que representa ahorros de más de 20 mil millones de pesos anuales al bolsillo de los mexicanos, y la disminución en promedio de 23 por ciento en los precios de los distintos servicios de telecomunicaciones. En tanto, el consumo privado de los hogares crece a una tasa cercana a 3.0 por ciento.

Es de anotar que pese a la entendible y difícil situación financiera, el desarrollo de infraestructura continúa de acuerdo a lo programado, gracias a fórmulas alternativas de financiamiento, la cual con visión logística contribuye a elevar la productividad y competitividad del país, además de atraer inversión e incentivar el desarrollo de centros industriales, debido a que el traslado de la producción nacional e insumos se realiza de manera más ágil y a menores costos hacia nuestras fronteras y los dos océanos para llegar a los mercados internacionales.

A la fecha, a través del Programa Nacional de Infraestructura se han concluido 28 de las 52 autopistas programadas y 57 carreteras federales de las 80 comprometidas -las cuales fortalecen nuestros ejes troncales fundamentales para acrecentar la oportunidad de nuestras exportaciones y del movimiento de los bienes nacionales-, así como reconstruido y modernizado casi 30 mil km de caminos alimentadores. Tras varios sexenios de intentos fallidos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se construye de acuerdo a lo programado. Asimismo, avanzamos en el objetivo de duplicar la capacidad operativa de nuestros puertos que se encontraban saturados para llegar a más de 500 millones de toneladas anuales; este año llegaremos a 400 millones de toneladas. Gracias a la reforma de telecomunicaciones, en 2015 los usuarios con acceso a internet pasaron de 41 a más de 62 millones. La penetración del internet de banda ancha móvil creció 21 por ciento, con lo que México se colocó como la nación de la OCDE con mayor crecimiento.

Cabe mencionar que gracias a estos logros México avanzó diez lugares en los últimos dos años en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2016, colocándose en su nivel más competitivo de la última década.

Una economía en expansión, más inversión, sectores más competitivos, mayor dinamismo del mercado interno y el desarrollo de grandes obras de infraestructura se traducen en más empleos. A julio de 2016 se han creado más de dos millones de nuevos empleos formales, cifra cuatro veces mayor a los generados en el mismo periodo de la pasada administración. Es de precisar que desde noviembre de 2013 se registra el periodo más largo en la historia de México sin huelgas de jurisdicción federal.

En materia social México sigue logrando avances sustanciales, principalmente en favor de los grupos más vulnerables. Hoy más de 82 por ciento de la población cuenta con servicios de salud. Por primera vez los jóvenes estudiantes también pueden acceder a este servicio; en este año más de seis millones y medio de estudiantes ya cuentan con él. Se ha duplicado el padrón de adultos mayores con derecho a los beneficios de un programa de pensiones, al reducir el límite mínimo de edad de 70 a 65 años. Más de seis millones de mujeres cuentan ya con el Seguro de Vida para Jefas de Familia y la Cruzada Nacional Contra el Hambre ha permitido construir una red de cinco mil 145 comedores comunitarios, que atienden a 545 mil mexicanos.

Ahora más niños y jóvenes tienen acceso a una educación de mayor calidad. En 2015 la educación básica atendió a cerca de 26 millones de estudiantes, alcanzado una cobertura de 96.6 por ciento; la cobertura de educación media superior pasó de 66 por ciento en 2012 a 79 por ciento en 2016 y la superior de 32 a 36 por ciento. Asimismo, las becas se han incrementado 12 por ciento, pasando de 6.9 millones en el ciclo escolar 2012-2013 a 7.7 millones en 2015-2016, en todos los niveles educativos. De esta manera, se garantiza mayor inclusión de niños y jóvenes en situaciones de desventaja.

Por lo que se refiere a la seguridad, si bien todos quisiéramos una mayor tranquilidad y seguridad pública, hoy nuestro país es más seguro que en 2012. De acuerdo al Inegi, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes a nivel nacional se redujo de 22 en 2012, a 17 en 2015. Además, es de subrayar que 100 de los 122 criminales más peligrosos de la delincuencia organizada ya no pueden seguir dañando a la ciudadanía. La seguridad es una responsabilidad compartida entre los tres diferentes niveles de gobierno; aún falta mucho por hacer, pero se está avanzando. Por otra parte, hoy el Sistema de Justicia Penal Acusatorio opera en todo el territorio nacional, en los ámbitos local y federal, garantizando el acceso a la justicia y respeto a los derechos humanos, gracias al esfuerzo sin precedentes realizado por el gobierno de la República en las entidades federativas y al trabajo conjunto con el Poder Judicial.

Asimismo, en materia de protección civil, a diferencia de los años ochenta, hoy México es referente y ha alcanzado un destacado liderazgo en la gestión de los riesgos de desastres ocasionados por fenómenos naturales, de acuerdo a la ONU.

Son acciones y obras de un gobierno que, junto con su sociedad, trabaja y da resultados en favor de las familias mexicanas; son claro indicador de que vamos en la ruta adecuada, pero sobre todo son hechos que motivan a seguir creyendo en México, en su capacidad de transformación, en un marco de diálogo y pluralidad para alcanzar nuestro máximo potencial de desarrollo.

El autor es Secretario de Comunicaciones y Transportes.