Opinión

Por qué creció más el empleo que el PIB


 
Durante el año pasado se crearon en México 463 mil 18 nuevos puestos de trabajo en el sector formal de la economía, de acuerdo con los datos ofrecidos por el IMSS el viernes pasado.
 
 
Evidentemente, la cantidad es insuficiente respecto a la que el país requiere, pero resultó sorprendentemente alta en virtud del crecimiento de la economía en 2013.
 
Aunque aún no tenemos el dato final, todo apunta a que esa cifra será del orden de 1.2 por ciento, poco más o menos.
 
 
El número de asegurados promedio (no al cierre) del año pasado fue de 16 millones 409 mil 302; el de 2012 fue de 15 millones 856 mil 137. Es decir, el crecimiento promedio que tuvieron en el año fue de 3.5 por ciento.
 
 
Esto quiere decir que el ritmo del empleo multiplicó por casi 3 veces (2.92) el del crecimiento de la economía.
 
 
No hay aún suficientes evidencias para explicar ese hecho en función de la reforma laboral, pero el comportamiento de la elasticidad del empleo respecto al crecimiento económico fue mayor el año pasado que los anteriores.
 
 
Tomemos el caso de 2012. En ese año, el PIB tuvo un crecimiento de 3.9 por ciento y en contraste el empleo formal lo hizo a 4.6 por ciento. Es decir, la elasticidad fue de 1.18 veces, muy inferior a la del año pasado.
 
El año pasado ya se logró que el empleo creciera sólo al ritmo que el PIB lo hace. Ahora será necesario que también mantenga una elasticidad alta cuando el PIB crece más, como lo hará probablemente en 2014. Sin embargo, me temo que no será así.
 
 
Este año, muchas empresas de todos los tamaños decidieron mantener su plantilla laboral aunque sus ventas no crecieran, con la expectativa de que el estancamiento se trataba de un fenómeno temporal, como así parece ser.
 
 
Con un crecimiento mayor de las ventas en el 2014, lo más probable es que se utilice más intensivamente la fuerza laboral que ya está contratada, lo que probablemente haga que la elasticidad del empleo respecto al PIB baje significativamente.
 
 
Si la economía crece 3.8 por ciento este año y esa elasticidad se mantiene como en 2012 (en 1.18) entonces el empleo crecería a un ritmo de 4.5 por ciento y por lo tanto se crearían 738 mil nuevos puestos de trabajo.
 
 
Seguirán muy por debajo de los que necesitamos, pero nos iremos acercando.
 
Para llegar a la cifra de un millón de empleos creados en el 2015, sería necesario que la economía creciera ese año al menos a un ritmo de 4.94 por ciento.
 
 
La cifra no se ve distante si se logra que haya un volumen de inversión suficientemente grande como producto de las reformas estructurales y si no hay contingencias externas que generen un tropiezo en la economía.
 
Uno de los efectos laterales que tendremos este año como producto del mayor crecimiento del empleo que del PIB es probablemente una reducción o al menos un estancamiento de la productividad por persona ocupada.
 
 
Los datos del INEGI, hasta el tercer trimestre del año pasado, indican un pobre crecimiento de 0.4 por ciento con base en los índices desestacionalizados.
 
Incluso, si consideramos el lapso cuyos datos están disponibles, de 2005 hasta 2013, el crecimiento medio anual es de 0.06 por ciento. Es decir, nuestra productividad ha estado estancada.
 
El reto que hoy tiene la economía mexicana es lograr simultáneamente la creación de más empleos y un crecimiento de su productividad, pues ello es la base conseguir que las remuneraciones promedio crezcan, pues para el mismo periodo sólo crecieron 1.1 por ciento en términos reales, lo que para un periodo de 8 años es un virtual estancamiento.
 
El círculo virtuoso que debe desatarse es el crecimiento de la productividad, empleo y salarios, que se potencien unos con otros.
 
 
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