Opinión

Por qué creceremos más en el 2014

06 diciembre 2013 5:2

 
Ya está fuera de discusión si en el 2014 creceremos más que en este año.
 
Es opinión generalizada que el crecimiento del próximo año va a ser indudablemente más robusto.
 
La Encuesta de Especialistas que dio a conocer esta semana el Banco de México, indica que, en promedio, se anticipa un crecimiento de 3.34 por ciento para el siguiente año.
 
Si se asume que el PIB aumentará en el 2013 a una tasa de 1.2 por ciento, entonces, la del próximo año va a ser casi tres veces más elevada.
 
Hay diversos factores que determinan este comportamiento. Le enumero los que son más visibles.
 
1- Mientras que para este año se espera que la economía de Estados Unidos crezca a un ritmo de 1.6 por ciento en promedio, para el próximo, el estimado es de 2.6 por ciento. Y, en particular, este crecimiento tendrá una fuerte palanca en el sector industrial, que es un importante generador de demanda de importaciones de productos elaborados en México.
 
2- De acuerdo con el Presupuesto aprobado, para el 2014, el gasto total del sector público crecerá a una tasa real de 9 por ciento al año. En contraste, el crecimiento real de los primeros diez meses de este año fue de apenas 1.0 por ciento. El monto del crecimiento del gasto será mucho mayor que el impacto de reducción de demanda que provocará la reforma hacendaria. De modo que en conjunto, el paquete fiscal, considerando ingresos y gastos, tendrá un efecto positivo en la actividad económica
 
3- Este año, el último dato correspondiente a la inversión fija bruta, registra un decrecimiento de 0.9 por ciento, sobre todo por efecto de una caída de 4.5 por ciento en la construcción. El arranque de diversos proyectos de infraestructura así como la lenta solución de los problemas de las ‘vivienderas’ va a dar lugar a que la trayectoria de este indicador sea mucho mejor a partir de los últimos meses de este año y sobre todo para el 2014.
 
 
4- La aprobación de las reformas constitucionales, aunque aún estén en fase de discusión los cambios de las leyes orgánicas, dará lugar a que haya menos elementos de incertidumbre para el siguiente año y eso puede propiciar más la inversión. Un crecimiento positivo de estas variables, del gasto público y de las exportaciones, va a acabar impactando positivamente en el consumo y con ello se cerrará el ciclo de los factores positivos que van a empujar el crecimiento del próximo año.
 
No tendremos un despegue espectacular. Hay que ser claros en la evaluación.
 
Si resultan las previsiones de los expertos cuya opinión reúne Banco de México, al término de 2014, el sexenio habrá registrado un crecimiento acumulado de 4.6 por ciento, lo que implica un promedio anual de 2.2 por ciento en los primeros dos años del sexenio. La cifra será semejante a la que se vivió en la década anterior.
 
Sin embargo, si se cumple la expectativa de un crecimiento de 3.94 por ciento para el 2015, entonces la tasa promedio habrá subido hasta el 2.8 por ciento.
 
Y si el pronóstico de los analistas para los siguientes años, que establece un promedio de 3.82 por ciento al año, fuera cierto, entonces terminaríamos el sexenio con una tasa anual de 3.2 por ciento en promedio y con un ritmo anual de crecimiento per cápita del orden de 2.1 por ciento al año en el sexenio.
 
Las cifras no son espectaculares pero de cualquier manera serían superiores a las registradas en promedio en los últimos 24 años, en la que el crecimiento fue de apenas 1.2 por ciento en promedio.
 
El año que viene los resultados serán mejores, pero lo que debe ocuparnos es garantizar que se hagan efectivas y sean eficientes las reformas estructurales que son las que van a garantizar el crecimiento en las siguientes dos o tres décadas y no sólo en los siguientes doce meses.
 
 
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