Opinión

Por las ramas

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IFT

Parece que una visión premoderna ha permeado en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en la que la atención de los asuntos adolece de una visión integral y se aleja de la letra y espíritu de la ley.
Los problemas no se resolverán y, en cambio, serán caldo de cultivo permanente para otros tantos diferendos.

El IFT, en su “Dictamen Preliminar sobre la Existencia de Poder Sustancial en el Mercado Relevante en la Provisión del Servicio de Televisión y Audio Restringidos” olvidó (nuevamente) el texto expreso de la ley.

Como su nombre lo indica, el dictamen sólo se refiere a los mercados de audio y televisión restringidos mientras que la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) ordenó que la investigación fuera mucho más amplia: sobre el mercado nacional de “audio y video asociado a través de redes públicas de telecomunicaciones”.

El mercado nacional de audio y video asociado no sólo lo constituye la televisión de paga; es más complejo, amplio, refleja el avance tecnológico, y ha venido a empoderar a los usuarios como nunca antes al darle innumerables opciones para elegir. Véase el caso de Netflix, Chromecast, Apple TV, Veo, YouTube o Claro video (aunque está en duda su legalidad), así como de programadores extranjeros como Fox o HBO. Estas ofertas de contenidos (más las que se sumen en las próximas semanas) junto con los servicios de televisión y audio restringido, componen el mercado nacional de audio y video asociados.

El dictamen preliminar no ve el bosque, ni siquiera el árbol, anda por las ramas.

Todo país necesita de la predictibilidad de la autoridad y ello sólo se logra cuando ésta busca afanosamente apegarse a la ley. Cuando la autoridad opta por hacer “lo políticamente correcto” empiezan los problemas. Para que no quede duda de cuál fue la intención del legislador, dice el artículo 39º de la LFTR: “el Instituto Federal de Telecomunicaciones iniciará… los procedimientos de investigación que correspondan… a fin de determinar la existencia de agentes económicos con poder sustancial en cualquiera de los mercados relevantes de los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, entre los que deberá incluirse el mercado nacional de audio y video asociado a través de redes públicas de telecomunicaciones…”

Es obvio que la investigación es en torno a: 1) la totalidad de los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión y 2) deberá incluirse al de audio y video asociado (lo cual es muy diferente al de televisión y audio restringido).

¿De verdad en el IFT no se percataron de tan evidente diferencia? ¿Cuánto importa lo que diga la Ley?

Por mandato legal, el gran mercado de audio y video asociados que se transmiten en redes de telecomunicaciones comprende, literalmente, a todas las redes públicas de telecomunicaciones existentes, entre otras la del agente económico preponderante en telecomunicaciones (Telmex/Telcel).

La investigación del IFT debe hacerse considerando la realidad del 2015 y no la de los años ochenta, como es el caso de los contenidos bajo demanda que, día a día, desplazan tanto a la televisión abierta como a la de paga.

No sobra preguntarse, además: ¿cuál es el mercado de audio y video asociado, si aún el IFT no resuelve la naturaleza jurídica del servicio de Telmex denominado Claro Video ni los efectos sobre el mercado de la concentración de MVS y Telmex a través de Dish? ¿Cuál es el objeto de estudio del IFT si ni siquiera la propia autoridad lo ha delimitado?

No puede simplificarse lo complejo a riesgo de caer en el simplismo.

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