Opinión

“Por instrucciones del presidente”

 
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Enrique Peña Nieto

Si hay una frase que se ha escuchado notoriamente en entrevistas de radio y televisión desde el 1 de diciembre de 2012, cuando Enrique Peña tomó posesión como presidente, esa frase es “por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto”. Secretarios y subsecretarios, todos —en estricto respeto de la jerarquía—, la repiten sin cesar. Es una sentencia que se rescató del siglo pasado, porque entre los años 2000 y 2012 no se utilizaba. No era el estilo del panismo hacer notar que todas las decisiones pasaban por la autoría del titular del Ejecutivo. De hecho, en el sexenio de Vicente Fox se instituyó un estilo inverso, provocando la mofa generalizada de muchos priistas que reían por el 'gabinete Montessori'.

Pero el PRI regresó a Los Pinos con sus formas, y esa sola frase las resume con precisión. “Por instrucciones del presidente” significa todo: cada decisión requiere ser creada, reflexionada y madurada en la mente del presidente. Esto implica que los hombres y mujeres brillantes del gabinete —algunos con doctorados de las mejores instituciones del mundo— aceptan subordinar la expresión de sus propias creaciones, lo cual no tiene nada de malo porque todos fueron nombrados por la misma persona, que es su jefe.

No obstante lo anterior, la repetición perenne de esa frase implica mucho hablando de manera semiótica, porque quien decodifica el significado de lo que escucha, es decir, el ciudadano, percibe toda la toma de decisiones gubernamental desde una lógica ‘monolítica’, y no participativa. En pocas palabras: llevamos cuatro años escuchando que el presidente Enrique Peña sabe de todo y mucho: pobreza, turismo, educación, seguridad nacional, relaciones internacionales, medio ambiente, finanzas públicas, etcétara, y si bien es cierto que todos los presidentes dominan un amplio espectro de temas, es difícil para la población digerir que todo lo que ocurre en el gobierno sucede por instrucciones de un solo y único individuo.

El Cuarto Informe de Gobierno es un buen momento para cambiar esto.

El presidente debería prohibir utilizar la frase “por instrucciones del presidente”. Ese simple cambio lo haría ver más humano a él frente a millones de personas que hoy le tienen en un bajo nivel de aprobación.

Al mismo tiempo, revaloraría el perfil público de los secretarios y subsecretarios.

Abandonar de tajo el uso de esa frase conllevaría además una ventaja: liberaría una de las ataduras más simbólicas del priismo, que tendrá pronto que definir su candidato para 2018. Porque quien despunte dentro del equipo presidencial para obtener esa candidatura difícilmente podrá pronunciar en pleno siglo XXI que compite para la presidencia de la República “por instrucciones del presidente”.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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