Opinión

Populismo a debate

 
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Cuando Barack Obama cuestionó el uso que hizo el presidente Peña Nieto de la palabra 'populista', llamó la atención sobre uno de los deportes favoritos de algunos políticos y periodistas mexicanos. Desde la elección presidencial de 2006, el uso de esa palabra se ha asociado con los mensajes de desprecio a las instituciones de López Obrador y al peligro que supuestamente representarían las políticas que implementaría si ganara la presidencia, especialmente para la estabilidad política y económica del país.

Después de una década, el uso del término 'populista' parecería gritar (invirtiendo la frase coloquial) estaríamos peor con López Obrador, pero nadie dice por qué.

Como señaló Obama, lo que a él le preocupa de los movimientos encabezados por personajes como Trump es su nativismo y xenofobia.

Pero, ¿qué les preocupa verdaderamente del 'populismo' en México?

¿Su probable desprecio a las instituciones o la posibilidad de que encabece un verdadero combate a la corrupción? ¿El peligro de que rompa la disciplina macroeconómica o que combata la desigualdad? Es importante que lo digan, les preocupa un Hugo Chávez o un político antiestablisment pero institucional, como Obama.

Según la RAE, el populismo es la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. En ese sentido, curiosamente la mejor forma de ser un político populista en México es trabajar sobre los tres pilares de interés del elector mexicano que, según encuestas públicas y privadas son: mejorar la economía, la seguridad y el combate a la corrupción. Es decir, si lo que quiere el gobierno es llamar la atención sobre los peligros de un gobierno 'antiinstitucional', la mejor manera de hacerlo es justamente implementando un gobierno que se atraiga a las clases populares con un buen diagnóstico de las problemáticas del país y remedios que reconozcan la complejidad del desafío.

Twitter: @gustavo_gilr

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