Opinión

Póngale usted el nombre

 
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[Bloomberg] La firma de Chávez apareció en la Gaceta Oficial por la asignación de Elías Jaua como ministro de Relaciones Exteriores. 

En los últimos años hemos observado una migración paulatina pero constante de grupos de votantes hacia políticos no tradicionales, radicales o antisistémicos.

Son movimientos globales, ejemplos abundan: España, Francia, Grecia, Venezuela, Guatemala, Brasil y ahora Estados Unidos. Las poblaciones de estos países están empatizando con esta nueva característica. Los une un descontento generalizado derivado de las más diversas razones. Una de ellas es la frustración ocasionada por las crisis económicas, que se vienen repitiendo desde hace más de una década.

Esto ha generado ansiedad y tensión entre sus habitantes con respecto a lo que les depara el futuro.

En un mundo globalizado, la información se expande en forma instantánea y esto a su vez exaspera aún más este descontento, incubando grupos radicales. Éstos quieren elegir personas que no necesariamente tienen experiencia política. Como dijo David Brooks en su columna del New York Times “The Governing Cancer of our Time”, quieren “políticos fuereños”. A éstos los une una misma ideología.

Están dispuestos a pisotear las reglas que dan legitimidad a la toma de decisiones legislativas, si eso les ayuda a conseguir el poder. Finalmente, no reconocen nada y a nadie. Sufren de un tipo de narcisismo que no acepta la legitimidad de otros intereses y opiniones. Quieren el triunfo para ellos mismos y para su doctrina. El resultado final es invariablemente una profunda polarización de la sociedad que conspira contra el crecimiento y el bienestar.

Algunas características de esos movimientos son: 1) retóricas de estilo golpeador que imposibilitan cualquier conversación; 2) decadencia de los partidos tradicionales y creación de nuevos; 3) búsqueda de salvadores mesiánicos que actúan como superhéroes. Lo atractivo de los fuereños son sus discursos de promesas desorbitadas que crean expectativas extremadamente altas. Recordemos que nada crece más que las expectativas y cuando éstas no se cumplen, los votantes se desilusionan y se vuelven cínicos.

Esta tendencia tendrá y en algunos casos ya tiene efectos negativos que lleva a las democracias a una espiral descendente. Cuando se eligen políticos sin habilidades, experiencia o con escasas competencias, suelen nacer gobiernos disfuncionales, lo que conduce a tener un mayor disgusto con el gobierno, lo que a su vez conlleva a querer más fuereños. Es así como están apareciendo 'políticos antitodo'. La política tradicional se encuentra en retirada y el autoritarismo va al alza.

El problema grave es que estos movimientos antiestablishment muestran las falencias de las democracias que son visibles para todos.

Los ejemplos están a la vista. Recordemos lo que ocurrió después de la primavera árabe. Una consecuencia peligrosa de estos movimientos es que se basan en feroces críticas que no aceptan discusión porque se presumen como la última gran verdad. Es obvio que ese puñado de cuestiones termina por convertirse en dogmas. Y entonces el problema se vuelve todavía más complejo y peligroso porque por las ideas se discute, pero por los dogmas se mata.

Opine usted: 
rogozinski@mitosymentadas.com

Twitter: @JaqueRogozinski

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