Opinión

Pone muestra Pediatría en gestión de derechos de Propiedad intelectual

 
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Instituto Nacional de Pediatría. (http://www.pediatria.gob.mx/)

Sin alarde alguno y de forma silenciosa, el Instituto Nacional de Pediatría publicó la semana pasada un conjunto de reglas que su Junta de Gobierno ha definido como aplicables para regular la creación y el uso de Propiedad Intelectual de la dependencia. Lo que en otras circunstancias podría ser un hecho sin precedentes, en nuestro país constituye un punto remarcable en la forma en que las dependencias públicas se han vinculado con las marcas, las invenciones patentables y los derechos de autor; y esa convergencia no es cosa menor.

De hecho, si repasamos la historia, incluso reciente de diversas dependencias públicas, encontraremos desfases, errores y desencuentros continuos y graves. Desde omisiones como el registro por un tercero de la marca PEMEX en Estados Unidos para distinguir estaciones de servicio, hasta fallas sistémicas en la contratación de obras autorales como la Estela de Luz.

El documento que da materia a estas líneas parece marcar una pauta diferente, en la que finalmente se identifica a los derechos de Propiedad Intelectual como activos de alto valor en el ejercicio del servicio público, y como tema de alta complejidad que requiere de una regulación especializada y dirigida.

Más allá de las cuestionables definiciones que de diversos conceptos las reglas aportan, la parte sustancial de las mismas es aplaudible y necesaria, ya que comprende al total del personal que labora en el Instituto o que le presta servicios bajo cualquier esquema legal, así como a los investigadores o estudiantes invitados que participen en actividades de investigación y desarrollo durante su estancia en el mismo, cuyos resultados sean susceptibles de protección por cualquiera de las figuras de la propiedad intelectual.

En lo que podría ser la médula de la regulación, se establece con claridad que la titularidad de los derechos de Propiedad Industrial derivados de los proyectos de investigación científica y/o tecnológica desarrollados por los investigadores o el personal técnico del Instituto, serán propiedad del mismo, aunque se reconoce que los inventores que laboren para el Instituto, tendrán derecho a una compensación complementaria por concepto de regalías, independientemente del salario que perciban.

Esta simple regla, aplicada exponencialmente a las diversas dependencias y empresas paraestatales, representaría un acervo de producción cultural y tecnológica de enorme valor para México, que hasta hoy ha sido sistemáticamente ignorada y sub explotada.

Asimismo, el documento determina que cuando los proyectos de investigación se desarrollen en colaboración con otras instituciones, entidades, organizaciones o empresas, las partes deberán pactar en un instrumento jurídico la titularidad sobre los derechos de la Propiedad Industrial. Esta regla, sin duda, evitará emplear grades recursos y tiempo en disputas previsibles.

En general, las reglas aportan soluciones y anticipan problemas y apoyos que son trascendentales para dotar a los procesos de innovación de soluciones y facilidades que los estimulen, a través de dotar de seguridad jurídica y de recompensar el aporte intelectual que supone la creación de alto rendimiento. Hacemos votos porque este tipo de esquemas normativos se expandan a todos los organismos, dependencias e institutos del país. Y por favor, por ningún motivo piensen que estoy contando cosas buenas que casi no se cuentan.

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