Opinión

Políticas públicas y la salud mental

 
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Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

Por Mireya Vilar Compte.

El 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, cuyo objetivo es reconocer a las miles de personas que padecen estas condiciones y que sufren discriminación, estigma social y marginación.

El tema fue “Dignidad y Salud Mental” y buscó recordar a las sociedades la importancia de respetar y promover la dignidad de las personas con distintos tipos y grados de problemas de salud mental. Un ejemplo de lo anterior es el Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que de acuerdo con reportes de la Facultad de Psicología de la UNAM, es uno de los problemas de salud mental más frecuentes en la población mexicana.

¿Por qué el TDAH merece atención como problema de política pública?

(1) Magnitud: El TDAH es una condición neurobiológica que afecta entre el 5% y el 8% de los niños en edad escolar con síntomas que pueden persistir en la edad adulta hasta en 60% de los casos. Las personas que lo padecen presentan niveles de inatención, impulsividad e hiperactividad inapropiados a su edad cronológica. Aproximadamente 2 millones de niños en México lo padecen y en cada aula escolar hay alrededor de 2 niños con TDAH.

(2) Costos: El TDAH puede tener graves consecuencias incluyendo fracaso escolar, desintegración familiar, depresión, abuso de sustancias, delincuencia, entre otros. Ello, conduce a incrementar costos como en el uso de servicios médicos, pérdidas en productividad y por servicios de integración social. No obstante, de acuerdo con estudios internacionales la detección y el tratamiento oportuno son costo-efectivos, y por ello, sugieren la relevancia de contar con políticas adecuadas. En México lo anterior es un foco de alarma ya que se calcula que menos del 10% de los niños que padecen TDAH tienen un diagnóstico y tratamiento adecuado.

(3) Capacidades institucionales: Actualmente, se reconoce que los tratamientos oportunos deben seguir un esquema multimodal que incorporen educación a padres e hijos, terapias cognitivo-conductuales, medicación y programas de apoyo escolar. México muestra algunos avances pero con limitaciones. Por ejemplo, dentro del Catálogo Universal de Servicios de Salud del Seguro Popular, se incluyen los fármacos y servicios de diagnóstico para atender el TDAH, pero en la práctica se documentan problemas de oferta incompleta de servicios especializados, así como limitaciones en el tratamiento terapéutico multimodal.

(4) Falta de igualdad en oportunidades: a pesar de que en México existen distintos marcos regulatorios que apoyan los derechos de los niños con TDAH, las escuelas no están preparadas para ello y en pocas ocasiones son sensibles a las adecuaciones necesarias para el éxito escolar de los alumnos. Ello conduce a que la deserción escolar sea mucho más alta en esta población, aspecto que merma la igualdad de oportunidades futuras.

(5) Evidencia: el TDAH es una condición crónica que tiene una fuerte base neurobiológica y quienes lo padecen tienen diferencias en la estructura y funcionamiento del cerebro, así como en la comunicación entre neuronas. Existe también una cantidad sustantiva de evidencia científica que enfatiza la relevancia de tratar oportunamente el TDAH para lograr la integración y dignidad de quienes lo padecen.

Desde una perspectiva de política pública los cinco puntos anteriores, justifican la necesidad de que el gobierno actúe para fomentar cursos de acción que promuevan la detección y tratamiento multimodal. Ello implica esfuerzos mayores a los ya logrados. Se requieren profesionales de la salud capacitados, ambientes escolares con docentes informados y autoridades dispuestas a hacer las adecuaciones necesarias, organizaciones de la sociedad que promuevan la educación de los padres, estudios de salud pública orientados a documentar el fenómeno en México, así como campañas informativas que desmitifiquen este problema. El TDAH es un problema científicamente real, con consecuencias sustantivas para la persona, sus familias y la sociedad.

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