Opinión

¿Política fiscal, instrumento para el desarrollo?

 
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SAT

La política fiscal, principalmente por el lado del ingreso y el gasto públicos, debe ser un instrumento para el desarrollo, un auxiliar para combatir la desigualdad y apoyar el desarrollo regional, por supuesto que también debe contar con objetivos recaudatorios. Existen fines extra fiscales, porque además es un instrumento de política económica, entre los que destaca el fortalecimiento del federalismo fiscal.

Tanto la gobernabilidad del país, como la superación de la crisis, pasan por tener haciendas públicas fuertes y sanas en los tres órdenes de gobierno, si los ingresos son insuficientes y los compromisos de gasto amplios, se recurre al endeudamiento. No hay mejor disciplina financiera que la de ingresos fuertes y un gasto de calidad y transparente.

Somos de las economías con menor carga tributaria, muy lejos de la de nuestros socios comerciales y del promedio de la OCDE. Además tenemos una estructura tributaria con una gran concentración del poder tributario en un solo orden de gobierno, más del 90 por ciento; con un peso importante, en más de la mitad de los impuestos indirectos –IVA y los IEPS–, incluyendo en el total, seguridad social. Hasta antes de esta crisis una gran dependencia de los ingresos provenientes del petróleo, tanto en la recaudación federal, como en las participaciones. En 2015 se redujeron los ingresos por la exportación de hidrocarburos, pero se sustituyeron con el IEPS de gasolinas, que dejó desde fines de 2014, de ser negativo y fue la solución el año pasado. Para las finanzas nacionales. A partir de este año, existe ya un impuesto fijo, por litro de gasolina. Si los ingresos bajan respecto a lo estimado, es porque se consume menos.

Por ello es importante la última reunión de la Cepal, que acaba de realizar en Santiago de Chile, el XVIII Seminario de Política Fiscal y Regional, donde presentó varias publicaciones relevantes. Destaca por supuesto la de las Estadísticas Tributarias de América Latina y el Caribe, trabajo elaborado entre la OCDE, el CIAT, el BID y la Cepal , con información a 2014; también la edición 2016 del Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe: las finanzas públicas ante el desafío de conciliar austeridad con crecimiento e igualdad.

Finalmente junto con Oxfam publicó Tributación para un crecimiento inclusivo.

Del Panorama Fiscal, destacan algunos datos que invitan a revisarlo, por ejemplo:
1.- La carga fiscal de AL promedio entre 2010 y 2014, es de 18.7 por ciento y la de la OCDE, 33.8 por ciento.

2- En 1980 el valor de los activos financieros equivalía al PIB mundial, en 2014 ya lo supera en más de 10 veces.

3.- En 2014 se incrementa la recaudación de los impuestos directos en la región, no obstante tienden a caer como porcentaje del PIB, siguen siendo relevantes los impuestos indirectos.

4.- En 2014 la evasión fiscal en América Latina es de 320 mil millones, o sea 6.3 por ciento del PIB.

Alerta sobre la erosión de la base tributaria, la falsificación de la facturación en el comercio internacional de bienes, derivada de la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones que realizan muchas empresas, fundamentalmente transnacionales.

Concluye Cepal, que la política fiscal debe estar al servicio del crecimiento económico sostenido e inclusivo, pero “la recaudación tributaria sigue siendo insuficiente y sesgada a impuestos regresivos”, habla de preservar el gasto social, mejorar la calidad de los servicios públicos y fomentar la cultura tributaria.

En sus propuestas destacan la necesidad de políticas fiscales activas, de “invertir en la inversión”, de evitar la manipulación de los precios de transferencia, de facilitar la repatriación de capitales, además de monitorear permanentemente los gastos fiscales.

Esto, más los materiales del seminario, dan para una discusión amplia sobre el papel de la política fiscal.

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