Opinión

Política exterior en el segundo debate Clinton y Trump: ¿les interesa a los estadounidenses?

  
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Debate Hillary vs Trump

Este domingo se realizará el segundo debate entre Hillary Clinton y Donald Trump, cuyo eje será la política exterior de Estados Unidos. Como aparece invariablemente en sondeos, a la mayoría de los ciudadanos le tiene sin cuidado el mundo, mientras que no lo afecte en su vida diaria, las excepciones son un posible atentado terrorista trasnacional o si son afectados directamente por la liberalización comercial.

Clinton fue la ganadora del debate anterior. En este encuentro debería serle más fácil imponerse a Trump por su amplia experiencia como secretaria de Estado. Sin embargo, haber dirigido la diplomacia norteamericana, le da también amplio material a su contrincante para atacarla. Trump, abanderado de los aislacionistas, la ha acusado de haber participado en el “desastre” que ha debilitado el poder de Estados Unidos en el mundo durante el gobierno de Obama. Además, Clinton ha tenido desaciertos como su respaldo a la guerra en Irak (como senadora) y a las intervenciones en Afganistán y en Libia (como secretaria de Estado), de los cuales no ha salido bien librada y que también le reprochan varios demócratas, principalmente los partidarios de Bernie Sanders.

Hoy una de las principales preocupaciones internacionales de Estados Unidos son las relaciones con Rusia. Ambos candidatos señalan la posibilidad de cooperar con ese país con base en intereses comunes como la amenaza del terrorismo islámico. Sin embargo, tienen percepciones opuestas de Vladimir Putin: mientras que Clinton ha tenido desencuentros personales y lo califica el “bully” de su vecindario, Trump ha expresado su admiración por el mandatario ruso.

Las relaciones con China son también otra área relevante. Clinton se ha centrado en reforzar la política del “pivote de Asia” para contener los avances de la potencia asiática sobre el mar de China meridional y ha sido crítica de la situación de los derechos humanos en ese país. Por otra parte, Trump ha sido el partidario más aguerrido de revertir el déficit comercial con Beijing y de presionarlo para que convenza a Corea del Norte de detener el desarrollo de armas nucleares.

En cuanto al papel de Estados Unidos en el Medio Oriente, ambos han hablado de que su prioridad respectiva será estabilizar la región y frenar al radicalismo islámico. Clinton tiene como uno de sus principales compromisos solucionar la crisis humanitaria en Siria, garantizar los acuerdos sobre el programa nuclear iraní y respaldar a Israel. Para Trump no es un tema de política internacional, sino de política interna. Sin entender la complejidad de la región y el tema, ha declarado que tiene una estrategia rápida para derrotar definitivamente al EI (algo parecido a las declaraciones de Fox sobre Chiapas). Todavía no la ha explicado: en el debate debería de aclarar como pretende hacerlo.

Lo que sorprende es que haya más desacuerdos entre Clinton y Trump sobre las relaciones con países aliados y en temas en los que había consenso bipartidista. Sobre la alianza militar de la OTAN, la candidata demócrata reconoce la importancia de mantenerla vigente y vigorosa, más aún frente a las amenazas rusas, mientras que el republicano amenaza a sus aliados con reducir la participación estadounidense si no aportan más recursos para la defensa colectiva. Los acusa de ser “free-riders” y abusar de la protección de EU.

La migración es uno de los puntos de mayor contraste. Siguiendo el proyecto de Obama, Clinton ha expresado su apoyo para concretar una reforma migratoria comprensiva que incluya la legalización de millones de migrantes indocumentados. Por el contrario Trump ha vuelto el eje de su campaña la construcción del muro en la frontera con México y la deportación de más de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

¿Qué podemos esperar de este debate? Aunque tendrá un formato novedoso –en el que algunos ciudadanos harán la mitad de las preguntas–, lo más seguro es que será una reedición del primer encuentro. Clinton presentará sus propuestas, más o menos definidas, mientras que Trump se centrará en descalificarla y en rebatir con respuestas elementales a problemas complejos. Salvo por las menciones que se hagan a México en los temas del TLC y migración, probablemente ninguno de los dos hablará de Latinoamérica, a pesar de lo sucedido en Colombia o la crisis en Venezuela.



Twitter: @lourdesaranda

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