Opinión

'Politécnicos', una emboscada política

1
   

    

Aurelio Nuño. (ilustración)

Lo jóvenes de las vocacionales del Instituto Politécnico Nacional rechazaron el diálogo con el secretario de Educación, Aurelio Nuño, que ellos mismos habían propuesto.

Fueron los paristas del IPN los que exigieron ser recibidos por Nuño, y cuando les dijeron que sí, con día y hora, ellos respondieron que no.

Se trata de un acto desvergonzado de quienes tienen el privilegio de recibir educación gratuita gracias al financiamiento público, que sale de los impuestos de los mexicanos.

Al mejor estilo de Morena, enredan con barroquismos retóricos el rechazo al diálogo, aceptado por el secretario de Educación.

Dicen que aceptan dialogar con Aurelio Nuño, siempre que sea en el auditorio del IPN, y no ayer como estaba previsto, sino el jueves de la próxima semana a las 12 horas.

¿No es un exceso? Les dan educación gratis y de calidad. Los recibe el director del IPN para atender sus quejas. No se conforman con ello y quieren diálogo con el titular de la SEP, quien les dice que sí y los invita a la brevedad. Y ellos piden tiempo y lo citan a la sede del Politécnico a una asamblea pública porque de lo contrario no hay diálogo.

Lo que están buscando es realizar una emboscada contra el secretario Nuño, en una asamblea en la sede del Poli, para demostrar que el titular de la SEP no puede con ellos.

Desde un avión se ven las manos que están metidas en el conflicto politécnico y que sus intereses están en la sucesión presidencial.

No sólo son las de AMLO –que lo están–, sino también hay otras que se frotan con avidez porque dicen ser los únicos con experiencia en pacificar universidades.

¿Por qué los estudiantes de las vocacionales no fueron ayer a entrevistarse con Nuño a la SEP? Porque no quieren arreglar el problema, sino escalarlo.

Y presionan para sentar al secretario de Educación en una asamblea donde lo van a linchar, y ante la falta de respuestas a sus rollos, que no argumentos, exigirán debate con el presidente.

O se van a las calles porque “nadie los comprende” en la SEP.

¿Y qué piden los estudiantes politécnicos? Que les expliquen en qué consiste la adscripción del IPN a la SEP, donde está desde su fundación en 1936, por el presidente Lázaro Cárdenas.

Es lo que el Estado, de la mejor manera, puede ofrecerles gratuitamente.

¿No les gusta? Que se vayan a universidades que no dependan de la SEP.

Pero el punto central no está ahí, sino en reventar a Aurelio Nuño con demandas tan pueriles como las que han presentado.

Y duele doblemente porque se trata de una gran institución como el IPN, donde hay excelentes maestros, se educa con calidad y de ahí salen egresados profesionales que México necesita. Todo eso, gratis.

Pero los paristas están felices de ser marionetas de políticos sin escrúpulos que juegan con el futuro de miles de estudiantes, a los que utilizan en el juego de la sucesión.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
IPN: AMLO, el saboteador de la educación
Trampas anticorrupción
No fue el Estado