Opinión

Polémica por juicio de Gael García por derecho de Imagen

 
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Johnnie Walker. (www.thespiritsbusiness.com)

Una vez más, la llamada “regla del 40%” que se aplica para el cálculo de daños y perjuicios en reclamaciones por violaciones de marcas y derechos de autor está siendo objeto de debate. El litigio sostenido por Gael García en contra de Johnnie Walker ha avivado nuevamente la controversia, como consecuencia de una primera sentencia millonaria dictada a favor del actor.

En este asunto, García reclama de la productora de whisky Diageo el aprovechamiento de su imagen en una campaña publicitaria denominada “Caminando con gigantes”, que se asoció a diversos personajes de reconocida notoriedad. En el caso de Gael, sin embargo, no se contaba con su autorización, por lo que demandó por el aprovechamiento de su imagen.

En base a la regla de pago del 40% el Juez civil que conoció del expediente dictaminó en ese primer fallo que el monto a pagar debía calcularse sobre las ventas totales del producto anunciado en la campaña, durante el periodo en que la misma habría estado al aire.

Como es fácil concluir, el monto resultante es una cifra muy elevada, que ni remotamente podría corresponder a lo pagado en un contrato a un personaje bajo las condiciones relatadas.

Lo que justifica la existencia de la regla, sin embargo, es que la misma fue desde su inclusión en nuestra ley una forma de castigar la utilización ilegal de marcas y derechos de autor, de manera que se logre disuadir la piratería a través de sanciones ejemplificativas. Para los detractores de la fórmula ésta es totalmente desproporcionada y genera situaciones que permiten al titular de un derecho exigir cantidades extraordinarias, que no guardan relación alguna con los daños o perjuicios realmente causados.

Como elemento adicional de discusión en este asunto, se suma el tema de que la base de la reclamación sea un “derecho de imagen”, el cual carece de un sustento registral que defina los alcances del titular. De hecho, son diversos los asuntos planteados ante autoridades judiciales, en los que modelos que aparecen en publicidad de productos y servicios diversos reclaman cifras cuantiosas sobre las ventas de los productos anunciados, aprovechando la fuerza que este mecanismo les está otorgando. Además, el filtro que existía en el pasado es que ese tipo de reclamos debían antes obtener de parte del IMPI el visto bueno, lo que desde hace un par de años ha dejado de ser necesario.

Las empresas afectadas han desde luego elevado su reclamo, por lo que consideran un sistema totalmente ajeno a la realidad empresarial, que aprovechan algunos para presentar casos infundados que generan grandes costos y distracciones para ser defendidos.

En el juicio de Gael García una nueva sentencia ha sido dictada en apelación, en la que por cuestiones probatorias la primera sentencia ha quedado sin fundamento, y deberá ser el juicio de amparo el que decida a quien asiste la razón y el derecho. Lo que parece quedar claro, luego de 22 años de aplicar “la regla del 40%”, es que se necesita ya una revisión profunda del tema, porque las condiciones que le dieron origen han mutado sensiblemente. De hecho, debe decirse que es una “solución” impulsada por las propias ineficiencias del sistema legal, que presuntamente, han sido ya superadas.

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