Opinión

¿Podrán las delegaciones?

El pasado 10 de abril el gobierno de Miguel Mancera publicó en la Gaceta Oficial la Ley para el Desarrollo Económico del DF, quedando derogada la Ley de Fomento para el Desarrollo Económico de 1996.

Con esta Ley, primera en su género desde que se elige a los Jefes de Gobierno, Mancera busca establecer las bases para fomentar la actividad económica, la productividad y mejorar la competitividad de la Ciudad, de manera sustentable y equitativa. Pretende, para ello, fomentar la participación de la sociedad y del sector privado. La Ley es un logro de su Administración.

Al leerla uno no puede dejar de pensar si la Ciudad, su gobierno, su sociedad y su iniciativa privada podrán cumplir con los anhelos y disposiciones que la Ley recoge y promueve. Pero sobre todo, en lo que se refiere a las delegaciones, que se han convertido en el principal embudo para el crecimiento del DF.

El Capítulo IV trata de los Comités de Fomento Económico de las Delegaciones. Cada una deberá tener uno para instrumentar su programa de Fomento Económico Delegacional. Los Comités tienen nueve facultades, de gran calado todas, para incentivar un mayor desarrollo.

Por ahora quisiera señalar la importancia de la integración de dichos Comités, ya que se prevé que cuenten con representantes de las organizaciones productivas, medio ambiente, sector privado, instituciones académicas, entre otras. ¿Quién será el primer delegado que tenga la audacia de constituir este Comité? ¿Lo hará con representantes de probada seriedad, capacidad técnica, experiencia? ¿Lo hará a modo para saltar el requisito? ¿Quién será el primero en hacer público su Programa de Desarrollo? ¿Cómo irá informando de su cumplimiento?

La corrupción a nivel delegacional es un tema de la mayor gravedad; las historias de horror para obtener licencias o reabrir un establecimiento clausurado por medidas “administrativas” son cada día más comunes y más escandalosas.

Estos Comités también podrían servir para que haya mayor escrutinio público y transparencia de lo que ocurre en las delegaciones y, por ende, serían de gran ayuda para cumplir con los objetivos de esta importante Ley. Habrá que seguir de cerca y escrutar el puntual cumplimiento y la implementación de esta Ley.