Opinión

Pobreza y ¿más libre mercado?

10 febrero 2014 5:0 Última actualización 09 agosto 2013 5:20

 
Roberto Escalante Semerena
 

La semana pasada fueron presentados los resultados en torno a los datos de pobreza para el año 2012. El órgano encargado de dicho reporte fue el  Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el cual reporta una disminución, en términos relativos, de la pobreza pues paso de 46.1% de la población en el 2010 a 45.5% en el 2012. Empero, los resultados no son halagadores en términos absolutos pues el número de personas en pobreza cambió de 52.8 millones a 53.3 millones.
 

Todo esto en un escenario de precario crecimiento económico (el Fondo Monetario Internacional pronostica un crecimiento para México de tan sólo 3.4%) y el Banco de México anuncia que, según sus cálculos, el crecimiento económico habrá de modificarse para pasar de un crecimiento del 3% al 2%. Y, como decimos en México, para completar  nos obsequian a los ciudadanos la nieve de limón, lo que quiere decir las próximas reformas llamadas estructurales sobre energéticos y fiscal, cuyos contenidos desconocemos pero que, según la experiencia, es probable que signifiquen más impuestos y, por lo tanto, menos ingresos y, también, más pobres. Así que la pobreza en México es función de la política económica.
 

Pero otro problema, más teórico que aplicado. Si bien es cierto, que el crecimiento económico es necesario para poder combatir la pobreza, está lejos de ser  suficiente y diría si hasta útil. Se necesita también un marco de política económica que  cuya lógica sea contraria a la ortodoxa. Como correctamente ha expresado la Cepal, hay que distribuir para crecer y no al revés. Y para eso hay que ponderar la redistribución del ingreso, en el más amplio sentido del término.
 

Llama poderosamente la atención que en los últimos 30 años, donde tanto en la práctica como en las aulas,  se ha impulsado al libre mercado, se han producido una cantidad de millonarios como en ninguna otra época. Es suficiente con ver las onerosas fortunas reportadas del 'top mundial' de millonarios.
 
 
Una nación con casi la mitad de su población en situación de pobreza requiere más allá de sólo  crecimiento económico. Requiere replantearse si el mercado es la panacea prometida por la teoría económica o si el mercado, dejado a su libre fuerza, es  incapaz de solucionar problemas de pobreza.
 

Y si es el mercado, que versión de esa institución requerimos. La actual fabrica pobres y los disminuye marginalmente pero, sobre todo, tiende a incrementarlos y profundizar su condición.
 
 
En el caso de México diferentes focos han salido a reflejar la desigualdad social, la violencia, la inseguridad, el desempleo, y la inconformidad social. De tal suerte que ahora que están en puerta las llamadas reformas estructurales vale la pena mirar todo este panorama y que dichas reformas en verdad estén enfocadas sí al crecimiento económico, pero también al desarrollo social.
 
 
Esto implica impulsar el crecimiento económico, por ejemplo, con una política industrial cuyo estandarte sea la innovación tecnológica. De lo contrario, el único camino es la flexibilización en el mercado laboral, lo que alejará cada vez más a la economía de un desarrollo, aunque no tal vez de crecimiento económico.
 
 
Para incentivar el crecimiento económico vía la innovación tecnológica y evitando la pauperización de los salarios, es necesario un Estado robusto, consecuentemente la reforma fiscal debe ser de fondo y progresiva, sin privilegiar a altas cúpulas industriales que pagan ridículos impuestos.
 
 

De no hacer esto y seguir creyendo que lo que hace falta es liberar más y más el mercado lo único que se gestará son focos de mayor miseria,  pues la única forma de competir será mermando las condiciones de los trabajadores y paleando estas condiciones con programas sociales que han demostrado su carácter regresivo en materia de pobreza. Oportunidades y el Seguro Popular, entre otros, crea, principalmente, free riders.
 
 
De no replantearse  la estrategia el resultado será inequívoco, mayor incremento en la pobreza y también mayor generación de multimillonarios, es decir, una inequidad social provocada por la 'venia del mercado'.
 

Más aún, en el caso de México el problema de la pobreza está agudizado por el problema de la violencia, así donde el mercado y el Estado, por incapacidad u omisión, respectivamente, no ofrecen alternativas a la población, excepto las que ofrece el sector de la ilegalidad. Los reportes sobre la pobreza son útiles pero pasemos de su discusión a la transformación de lo que significan. ¿O es que la pobreza es parte de nuestra identidad?
semerena@unam.mx