Opinión

Pobreza lacerante: ¿Para qué sirven las finanzas personales?

 
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Pobreza

Estudios y encuestas recientes indican que la pobreza aumentó y la clase media se ha reducido.

Significa, por tanto, que un mayor número de familias están teniendo serios problemas para llevar su administración doméstica.

Esto viene a colación porque hay quienes afirman que de nada sirven las finanzas si no alcanza para vivir. Efectivamente, la alta concentración de la riqueza conduce a una pobreza lacerante que según el Coneval se elevó en dos millones de personas en 2014 e implicó que uno de cada dos mexicanos se encuentre en esa situación.

Por su parte, la encuesta ingreso gasto que elabora el Inegi arroja que quienes ganaron 46 mil pesos al mes en promedio durante 2014 están entre el diez por ciento de ricos de México.

Del lado contrario, los menos favorecidos alcanzaron sólo en promedio dos mil 500 pesos al mes.

Por obviedad, existen grandes diferencias en su comportamiento de gasto. Mientras que el diez por ciento con menores ingresos dirigen el 50.7 por ciento a alimentos, bebidas y tabaco, el diez por ciento de los hogares con ingresos altos dedica sólo 22.5 por ciento a esos rubros. El decil de hogares con mayores percepciones destina 20.6 por ciento a gastos de educación y esparcimiento, en tanto que el decil de menores ingresos ejerce a este concepto 5.6 por ciento.

En este entorno, un buen manejo de administración familiar ayuda cuando menos a detener un escenario negativo. Podemos quejarnos toda la vida y el gobierno no vendrá a salvarnos.

Al contrario, es probable que apliquen mayores impuestos porque sus finanzas son inviables.

Si bien un primer paso es ahorrar en las pequeñas cosas, también es imperativo buscar elevar los ingresos. Hay que evitar graves errores y el más obvio es el endeudamiento; la desesperación de carecer de dinero para obtener satisfacciones, como la fiesta de 15 años de una hija o hacer el viaje soñado de vacaciones, conduce a tomar créditos a través de mecanismos que son fáciles de alcanzar, como el de nómina y los pagos a meses sin intereses de tarjetas bancarias y tiendas departamentales.

El resultado es la crónica de un quebranto anunciado, pues sin recursos para ejercer el gasto cotidiano mucho menos se podrá pagar las deudas. Peor se pone porque al estar mal calificado por el Buró de Crédito le dejan de prestar y recurre a las casas de empeño y agiotistas, los cuales cobran intereses desproporcionados.

Esta mala administración lleva a un mayor empobrecimiento.

Twitter: @finanzasparami

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