Opinión

Pobres, pero con Sky

1
 

 

sky

En los últimos meses he atravesado algunas poblaciones de escasos recursos en Hidalgo, Veracruz, Puebla y Chiapas. En todos los casos me sorprendió una escena cada vez más común: casas que a simple vista parecen habitadas por familias en condición de pobreza –ladrillo expuesto; pintura inacabada; varilla amontonada; plásticos en las ventanas; tambos de agua; mangueras–, pero que cuentan con una antena de Sky en el techo.

Para la cuarta vez que vi esta paradoja recordé las certeras palabras de Pedro Aspe: que la pobreza en el país es un mito genial. Así es: pobres, pero con Sky. No vaya a ser que se les escape el próximo partido de la Champions.

Urge que el gobierno federal modernice el discurso sobre la pobreza. Cada vez hay más evidencia de tres paradojas patentes en los grupos sociales que presentan esa condición: primero, exhiben satisfactores tradicionalmente asequibles a las clases medias (antena de Sky, celular tipo smartphone); segundo, rechazan calificar dentro de un grupo de mayor ingreso (para no quedar fuera del subsidio gubernamental); y tercero, carecen de emprendimientos que les permitan romper el círculo de su condición en pocos años.

En particular, el tema del rechazo a calificar en el siguiente grupo de ingreso parece una enfermedad mental: prefiero seguir categorizado como ‘pobre’, pero continuar recibiendo el subsidio. Yo mismo atestigüé recientemente en Chiapas las insalubres condiciones de una casa con piso de tierra, excusados precarios y muebles que serían de desecho.

En esta casa se vendían no menos de 40 mil pesos diarios de artesanía local supuestamente producida durante largas jornadas por indígenas de Zinacantán. Paradojas, paradojas, paradojas.

De acuerdo a Sky, hasta septiembre de 2014 contaba en el país con seis millones 517 mil suscriptores. Eso significa que está experimentando un crecimiento anual cercano a 11 por ciento. Asimismo, contra el trimestre anterior había reportado 160 mil suscriptores más. Es decir, crece con vigor. En los siguientes días sabremos cómo finalizó 2014 esta tendencia. Pero este crecimiento no podría ser posible si no fuera porque cada vez más ‘pobres’ cuentan con una de sus antenas.

El programa federal ‘Prospera’ tiene cuatro líneas de acción: un componente de alimentación, uno de salud, uno de educación y uno de inclusión social. Sus reglas de operación son claras e incluyen estar debajo de la “Línea de Bienestar Mínimo” para ser sujeto del subsidio.

Eso está muy bien, pero la Sedesol debe pensar que las evidentes paradojas que cada vez se observan más en comunidades ‘pobres’ podrían resquebrajar el discurso oficial sobre la pobreza. Por tanto, habrá que ser sumamente meticulosos en la materia.

Twitter: @SOYCarlosMota

También te puede interesar:
​¿Es tan patético Javier Duarte?
​En diciembre habrá 22 Kidzanias
​¿Cárcel para Mario Delgado, Murat, Dominique...?