Opinión

Población

1
   

   

Desalojo por sismo. (Cuartoscuro/Archivo)

El martes se publicó la encuesta intercensal del Inegi. Es el conteo de población que ahora tiene un nombre más exacto, pero que ya se había hecho en 1995 y 2005. El segundo, por cierto, resultó poco acertado, y cuando se conocieron los resultados del Censo 2010 hubo que corregir muchas de las estimaciones de población, incluyendo las asociadas con empleo que, como ya hemos comentado muchas veces, son mediciones sumamente inexactas.

Como ocurre con todo lo que publica el Inegi, hay una gran cantidad de información interesante en esta publicación. Somos prácticamente 120 millones de mexicanos, y el ritmo de crecimiento se mantiene alrededor de 1.4 por ciento anual, aunque la tasa de fecundidad (número de hijos por mujer) bajó de 2.4 a 2.3. Esta cifra es importante porque para mantener la población estable se requiere que la tasa sea de 2.1, de forma que aunque la tasa de crecimiento no se mueve, hay menos nacimientos y esto significa que muy probablemente alcancemos el máximo de población en México hacia 2030.

Aprovechando estos datos, revisé las estimaciones de población en el mundo, que realiza Naciones Unidas. Ya alguna vez platicamos aquí cómo es que el crecimiento poblacional resultó mucho menor del que se estimaba. De hecho, a fines de los años sesenta se hizo popular la idea de que ocurría una explosión demográfica que no tardaría en ponernos al borde de la extinción. Fue una preocupación excesiva, si no es que innecesaria, y ahora lo más interesante es que enfrentamos justo el efecto contrario: se nos acaba la gente.

No es que ya no haya personas, sino que el menor ritmo de crecimiento implica menos jóvenes, y tarde o temprano menos personas en edad de trabajar. Este fenómeno ya ocurre en Europa, pero también en Japón, China y Brasil. Prácticamente sólo hay crecimientos importantes en África. Pero incluso en este caso, el crecimiento está siendo menor que las mismas estimaciones de Naciones Unidas. Comparé los 18 países más poblados de África (que en teoría tendrán cada uno más de 30 millones para 2030), utilizando la información más reciente de población (que está resumida en Wikipedia, con fuentes oficiales). De acuerdo con la estimación media de la ONU, estos 18 países deberían tener hoy 928 millones de personas, pero tienen 901 millones. Es una diferencia considerable, porque el efecto del crecimiento compuesto implica que para 2030 habrá, en estos países, 150 millones de personas menos que la estimación media de la ONU.

Con este ajuste (que es una simple estimación), la población total mundial será de ocho mil 350 millones de personas para 2030, y la humanidad alcanzará un máximo de nueve mil 500 millones de individuos para 2075, desde donde empezará a decrecer. Sin duda hablamos de muchas personas, pero nada que ponga en riesgo la supervivencia de la especie, ni mucho menos.

Algo similar está ocurriendo con las emisiones de carbono, que para muchos es también una amenaza de destrucción de la especie. Según el Global Carbon Project, las emisiones en 2015 apuntan a ser menores que en 2014, a pesar del crecimiento económico (que no es muy grande, por cierto). El dato ameritó una nota en el NYT y un reportaje en The Economist, que no pueden calificarse de “escépticas” en materia climática. Como tampoco el GCP. Verifiqué la información con los datos de Estados Unidos, al mes de agosto, y ese país tiene emisiones hoy similares a las de hace 20 años. La transición al gas, la mayor eficiencia, van corrigiendo fallas. No resuelven todo, pero alejan la posibilidad apocalíptica que muchos aceptan como inminente.

Así que no hay que angustiarse en exceso. Esto no se acaba
tan fácil.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Crepúsculo del ALBA
Economía dispareja
Guerra institucional