Opinión

Pleito entre Oliva y Villarreal ensucia al PAN


 
Los obuses lanzados la semana pasada en contra del coordinador de los diputados del PAN, Luis Alberto Villarreal, tienen olor a “santidad’’ y el código postal de Guanajuato.
 
La historia se remonta a la lucha por la candidatura presidencial del PAN, cuando el entonces gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, quiso levantar la mano pero recibió un manazo de la dirigencia nacional, encabezada por Gustavo Madero.
 
 
Oliva hizo lo imposible por hacerse de la candidatura presidencial, hasta comprar terrenos para una refinería que no se hizo y que luego, según denuncia en su contra, revendió al propio gobierno del estado con una ganancia del mil 400 por ciento.
 
 
Oliva perdió y cuando dejó la gubernatura fue incluida en el Comité Nacional del PAN, como “secretario general adjunto de elecciones’’, cargo al que renunció el pasado 16 de agosto.
 
 
Y se fue simplemente porque Madero no lo pelaba –nunca fue su intención hacerlo– y, según declaraciones a otros panistas, “porque le quedó a deber’’ una cantidad de dinero.
 
 
Oliva creyó entonces que podía competir por la presidencia nacional del PAN, pero también desde Guanajuato, tierra de los Villarreal, le recordaron que tiene que explicar lo del millonario desfalco al gobierno del estado en el caso de los terrenos para la refinaría que no fue.
 
 
Al parecer la revancha no se hizo esperar y con el código postal del estado, presuntamente presidentes municipales de ese estado –incógnitos, por supuesto–, declararon que Villarreal, hombre fuerte de Madero, les cobraba diezmo por gestionar recursos para sus alcaldías.
 
 
Sin soslayar la gravedad de la acusación –que incluso tendría que ser motivo de una investigación formal en el Congreso–, lo cierto es que los obuses se inscriben en esta lucha de tribus azules por hacerse del control del partido.
 
 
Porque se quiera o no, llama la atención el hecho de que nadie en el PAN –ni Madero–, haya salido en defensa de Villarreral y que ésta corriera a cargo del priista Manlio Fabio Beltrones.
 
 
Santas madrizas, pues.
 
 
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“Una Patria ordenada exige panistas ordenados, con un ejercicio del poder apegado a las leyes y a la ética, exige disciplina y trabajo, no lealtades de nómina y menos complicidades. Sólo con panistas libres de corrupción, libres del mandato de una nómina, libres por la fuerza de nuestras convicciones podremos con orden y generosidad construir el PAN del futuro que estoy segura nos está aguardando’’, la carta semanal de Josefina Vázquez Mota.
 
 
¿Dirigida a alguien en particular?
 
 
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Pues se tardó tres informes pero al fin Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, se deslindó de su antecesor Fidel Herrera.
 
 
Ochoa dijo que no habrá tolerancia a la corrupción y comprometió esta política pública a todos los empresarios que quieran invertir en el estado.
 
 
El veracruzano sostuvo que se deben incrementar las inversiones en el estado y para ello el gobierno será promotor y facilitará el autoempleo, la capacitación y vinculación de empresas.
 
 
A ver.
 
 
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Coahuila es otra de las entidades federativas –el DF entre ellas–, que derogan la figura del arraigo, tan popular en la administración que aún hoy, pese a las promesas de su desaparición, se sigue aplicando.
 
 
El gobernador Rubén Moreira firmó la semana anterior una Iniciativa de Decreto para reformar y derogar diversas disposiciones de la Ley de Procuración de Justicia con el que se elimina definitivamente la figura del arraigo.
 
 
A nivel federal, el arraigo sigue vigente.