Opinión

Plazas vitalicias

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó con los ojos de plato la primera plana de su periódico Reforma: el gobierno ha prometido no remover a ningún maestro ni tocar su salario. Es decir, la Secretaría de Gobernación abrió la puerta, afirma la nota de Antonio Baranda, para que la CNTE permanezca intocada por la reforma educativa. Muy bonito, esto la va a saber el secretario Chuayffet. No importa, lectora, lector, puesto que ha sido el secretario quien dice y se desdice a tiro por viaje. ¡Que se voltee Chuayffet de burro!

Oigan esto: “Ningún trabajador podrá ser removido ni cambiado de su centro de trabajo, ni sufrir detrimento en su salario o remuneraciones”. Si Gil ha entendido bien, cosa improbable, las plazas de los maestros de la CNTE serán vitalicias. Ahora ya todo aspira a la eternidad. “O, en su caso, no podrá ser removido o cambiado de las funciones que venía realizando al 11 de septiembre de 2013”. Gil imagina una contratación similar en la vida real: vendré a trabajar con la condición de que nadie pueda removerme de mi cargo, ni modificar mi salario, ni persona alguna ocasionar detrimento alguno en mis emolumentos. Mju. Gamés ha escrito vida real, pero la verdad es que la CNTE es realmente existente.


Nadie me quita la plaza


El secretario Chuayffet, que parece todo menos un secretario de Educación, ¿sabe del documento que firmó Luis Miranda, subsecretario de gobierno de la Secretaría de Gobernación al CNTE el 27 de mayo? Si el secretario no sabe, malo; si lo sabe, peor. Como dicen los que fingen saber de todo y más: esto es un pierde-pierde.

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio y caviló: una norma secundaria, Gamés aún no comprende porqué no hay normas terciarias y cuaternarias, esa norma, decía Gilga, establece que los maestros que no aprueben las evaluaciones será separados del servicio o adscritos a otras áreas. Hagan de cuenta la lectora y el lector que un maestro reprueba y, con la pena, mañana en lugar de estar frente a un pizarrón tendrá que rifarse limpiando ventanales (¿hay ventanales en la SEP? Si no los hay vamos a ponerlos para readscribir a los borricos. Que se voltee, ¡Chuayffet de burro!

El documento de marras (Gil le tiene cariño a la palabra) se le entregó a la Comisión Única Negociadora de la CNTE y “es sujeto de análisis” por parte de la dirigencia y las bases. La verdad sea dicha, Gamés siempre ha querido ser “sujeto de análisis”, pero nadie lo toma en serio, en fon.

La nota, sí, la nota de marras del periódico Reforma explica que bajo el argumento de la estabilidad laboral no se impondrá el cumplimiento retroactivo de la Ley General del Servicio Profesional Docente: •”La estabilidad laboral es el reto más importante que se busca por parte de las autoridades así como de los maestros de nuestro país”. No está mal saberlo, aunque Gamés juraba y perjuraba que la prioridad de la reforma educativa era mejorar la educación despojando a ese entramado de las murallas del sindicalismo purulento, o como se diga.

Con la CNTE no hay tu tía

Gil no da crédito y cobranza. Los líderes de la CNTE analizan en si rechazan o no la oferta del gobierno de Peña Nieto. La plaza perpetua les parece poca cosa. Es verdad; lo menos, lo menos que se puede aceptar es el regalo incondicional de la Secretaria de Educación Pública. Según los líderes de la CNTE el documento del gobierno no contempla la abrogación de los artículos 3 y 73 constitucionales, esqueleto de la reforma. Gamés tomó asiento en el mullido sillón y con un abatimiento de hombre tocado por la maldad caviló: algo hicimos muy mal para merecer a una banda de malhechores chantajistas que van y vienen por la ciudad de México como Pedro por su casa. Gil insiste, que el gobierno de Peña les regale el Zócalo y el portal de Mercaderes. Mñe.

Las máxima de Dostoievsky espetó dentro del ático: “Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos”.

Gil s’en va