Opinión

Plantea TPP limitación a Denominaciones de Origen

 
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Entre los principales consumidores de mezcal se encuentran países como Estados Unidos, Chile y España.

Otro de los enigmas que encierran las cifradas negociaciones del Transpacific Partnership Agreement (TPP), es el relativo a la forma en que el acuerdo habrá de incidir en la regulación de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas de los países involucrados. El número de corchetes existentes en las versiones que han sido filtradas, no permiten anticipar los resultados finales en esta clase de temas.

México se encuentra en este momento atrapado entre los dos sistemas que dominan el tema en el mundo, esto es, el sistema europeo diseñado en la mitad del siglo pasado alrededor de la denominación de origen como figura central, del que formamos parte, y el sistema americano que se orienta a solo brindar reconocimiento a través de las marcas de certificación. Nuestro país parece ya haber dado muestras de su intención de decantarse a favor de éste último, en la reunión celebrada recientemente en Ginebra para discutir la evolución del sistema europeo, en el que nuestros representantes mantuvieron un perfil bajo.

El asunto no es menor. Las dos principales denominaciones de origen mexicanas, tequila y mezcal, son actualmente generadoras de amplias cadenas productivas impulsadas por crecimientos notables de sus ventas en el exterior; y dichas ventas dependen en buena medida del respeto a la exclusividad de sus denominaciones de origen.

Solo el caso del tequila alcanza cifras que llegan a los 171 millones de litros, de los que casi el 80% corresponden al mercado de Estados Unidos. En el caso de este país y Canadá, la protección a nuestras dos bebidas emblemáticas deviene de los acuerdos alcanzados en el TLCAN como productos típicos. El mezcal, por su parte, ha iniciado un crecimiento exponencial en sus ventas de exportación, bajo la condición de bebida “gourmet” en mercados como Nueva York y Londres. A la vista de la diferencia existente aún con las ventas del tequila, es claro el enorme potencial de este producto para los próximos años.

De hecho, los esfuerzos realizados por nuestro país en las últimas dos décadas para el reconocimiento internacional del tequila como denominación de origen, y bajo otras figuras legales, ha sido amplia y constante, habiendo alcanzado a la fecha escalar a jurisdicciones tan esquivas como China, Japón, Chile, Colombia, Uruguay y la propia Unión Europea. De hecho, la protección de Tequila como marca colectiva o de certificación ha sido ya utilizada en diversos países, pero sin que compita o genere menoscabo a la que tiene de manera esencial como denominación de origen.

El riesgo que se observa como consecuencia del impacto de la llegada del TPP es el que tendrá en el exterior como consecuencia de la modificación en nuestra legislación interna, al detener y eventualmente revertir la eficacia de las denominaciones de origen en función de la imposición de la figura de la marca de certificación, con la que no tenemos comunión, ni por tradición ni por el andamiaje legal que se requiere para soportar nuevas formas jurídicas. Además, el grave riesgo es que, si México abandona la figura de la denominación de origen, el resultado sería contraproducente al perder en muchos países la protección que se otorga a través del Registro Internacional.

En este escenario, muchas décadas de esfuerzo para la conformación de la tutela se perderían, en lo que solo sería explicable como una moneda de cambio que nuestro país habría sido obligado a pagar por su membresía en el nuevo club.

Twitter:@JalifeCaballero

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