Opinión

Planes sin visión de futuro y alejados de la realidad

 
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Recientemente leí un reportaje de Forbes acerca de lo lejos que va a quedar este final de sexenio de lo previsto en el Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo 2013-2018 (Pronafide). En efecto, la realidad esta siendo muy diferente de lo que estaba planeado.

El crecimiento esperado para este año es cercano al 2% y el del 2018 no mucho mayor, mientras que en el Pronafide se planteaba crecer entre 5.2 y 5.3% en estos años. De hecho se trata de un sexenio atípico.

El crecimiento de la economía en los últimos dos años de los últimos cuatro sexenios ha sido en promedio de 3.9%, muy superior al que se espera para el final de este sexenio, aunque el crecimiento del 2017 y el 2018 será superior al crecimiento promedio observado en los dos últimos años del sexenio del Presidente Miguel de la Madrid, 1.5%.

Las razones que serán esgrimidas para no cumplir con los objetivos del Pronafide en materia de crecimiento serán variadas y seguramente estarán vinculadas al entorno externo, los precios del petróleo, el efecto Trump, etc; también se aceptará que el impulso a la economía que se preveía dieran las reformas estructurales no ha sido tan rápido, aunque se señalará, con razón, que el crecimiento en el futuro estará muy vinculado a las reformas impulsadas.

Las diferencias entre los objetivos del Pronafide y la realidad ha sido una constante a los largo de los sexenios, al cambiar los supuestos sobre los que están realizados y lo mismo seguramente pasa con muchos planes sectoriales y especiales.

Por ello me parece que deberíamos modificar la forma en que realizamos la planeación en nuestro país, para adaptarla a un entorno cada vez más cambiante, de tal forma que los planes no queden obsoletos a meses de haberse publicado. Deberíamos tener objetivos iniciales, pero si esos objetivos no se cumplen o los supuestos sobre los que estaban realizados cambian, plantearse nuevos objetivos.

De igual manera debe darse entrada a una agenda de mediano plazo, en la que se planteé como queremos que sea Mexico a veinte años de distancia.

Una visión de país en la que participe la sociedad y se actualice cada quinto año de gobierno, de tal forma que pueda presentarse a todos los candidatos a la presidencia antes de iniciar sus campañas. Lo anterior contribuiría a impulsar una agenda más ordenada, consensuada y de largo plazo en nuestro país. La agenda 2030 impulsada por la actual administración en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es una oportunidad para introducir estos cambios.

Seguimos planeando como en tiempos de López Portillo; llegó el tiempo de incorporar en el gobierno federal los buenos ejemplos que ya se tienen en algunas entidades federativas.

*Profesor asociado del CIDE

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