Opinión

‘Planea’ para aprender

Pablo Velázquez*
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Salón de clase. (Cuartoscuro)

Hace una semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) de los estudiantes de último año de bachillerato. Los resultados son desastrosos: después de 12 años de escuela, el sistema educativo le falla a nuestros estudiantes puesto que no tienen los aprendizajes esenciales de bachillerato a pesar de estar a punto de egresar. Doce años en la escuela y a la mitad de los estudiantes les resulta difícil trabajar con fracciones y porcentajes o analizar y criticar un texto.

¿Qué significan estos resultados? Veamos una comparación de los resultados actuales de Planea con los del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés). Planea evalúa el dominio de un conjunto de aprendizajes al término del bachillerato (SEP, 2015) mientras PISA evalúa las competencias de estudiantes de 15 años (OCDE, 2015). Los resultados son bastante similares: en Planea, 51 por ciento de los estudiantes salió en el nivel más bajo de la prueba (nivel I), mientras que en PISA 2012 (último año para el que tenemos datos disponibles), el porcentaje fue de 55 por ciento. En Lectura, por otro lado, el porcentaje de nivel I en Planea fue de 43 por ciento, bastante similar al 41 por ciento en PISA. En un análisis de correlación simple, observamos una alta correlación entre ambas pruebas.

¿Qué razones pueden estar detrás de esta correlación, considerando que son pruebas distintas? La hipótesis es que nuestros estudiantes, no importa el grado escolar, no aprenden conocimientos ni desarrollan competencias.

¿Cuál es la diferencia entre conocimientos y competencias? Saber derivar una función implica tener conocimientos de cálculo diferencial; saber cómo aplicar dicho conocimiento es el desarrollo de una competencia. En México, nuestros alumnos de bachillerato no aprenden cómo derivar y por lo tanto, no ven su utilidad en la vida diaria. Consiguen un título de bachiller a pesar que les cuesta calcular el 25 por ciento de descuento de un artículo en el supermercado.

Considerando la “selectividad” de los estudiantes de bachillerato en nuestro país, los resultados de Planea se vuelven aún más amargos. Hoy en día, en promedio, de cada 100 niños que empiezan primaria, sólo 51 llegan en tiempo y forma al primer año de bachillerato y solamente 34 al tercer año de bachillerato. La mitad de ellos (de acuerdo con Planea) se graduará con carencias en habilidades de matemáticas y lectura. Nuestro sistema educativo no sólo le falla a los que por alguna razón dejan la escuela, sino que también les falla a los que se quedan, pues no desarrollan habilidades para el mundo contemporáneo.

¿Qué hacemos? La educación básica debe ser prioridad. Será complicado que nuestros estudiantes aprendan a desarrollar competencias de nivel medio superior cuando llegan con carencias en habilidades propias de primaria y secundaria. Para ello, será necesario realizar acciones simultáneas en todos los niveles.

Este año se concursaron por primera vez los puestos directivos de educación básica e iniciaremos la evaluación de desempeño docente. Dichos concursos y evaluaciones deben venir acompañados de estrategias y actividades que permitan corregir las deficiencias e identificar las fortalezas para replicarlas. La misma prueba Planea debe ser utilizada para evaluar el estado de la educación en México y los factores asociados al aprendizaje.

Como padres de familia y sociedad hemos puesto el énfasis en conseguir títulos académicos, dejando a un lado si se aprendió o no. Debemos cambiar esta perspectiva, puesto que adquirir credenciales sin adquirir conocimientos y habilidades equivale a tener un título que afirme que hablas inglés sin saber contestar “How are you doing?”. Es vivir en la simulación.

El autor es investigador en Mexicanos Primero.

Twitter: @PGVelazquez

Correo: www.mexicanosprimero.org

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