Opinión

PISA 2015: Una oportunidad para ajustar la política pública

 
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Secundaria. (educación)

Por Jennifer L. O’Donoghue.

En México estamos estancados en una doble exclusión educativa: muy pocos llegan a la escuela y los que llegan no aprenden en ella. Esto es el principal aprendizaje (y preocupación) de los resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), aplicada en 2015. Pero el sentido de PISA no es quedarnos en el diagnóstico, sino reflexionar sobre qué necesitamos para movernos en la dirección deseada. ¿Cómo construimos un sistema educativo que incluya a todas y todos en la escuela y en el aprendizaje?

La razón de ser de la política pública es defender y promover los derechos de los ciudadanos. Necesitamos una política educativa que defienda y promueva el derecho de las niñas, niños y jóvenes a aprender, como bien se establece en el Artículo 3º de la Constitución mexicana, que antepone los intereses de los niños sobre otras consideraciones. La pregunta que nos debe guiar es, “este esfuerzo, ¿cómo apoya al desarrollo de las niñas y niños?”. Aquí proponemos cuatro campos de política pública que necesitamos atender para impulsar el derecho a aprender en las escuelas de México.

En primer lugar, necesitamos establecer metas de aprendizaje y evaluar el progreso hacia éstas. La conquista del derecho es progresiva: garantizar que cada vez más niños desarrollen cada vez más aprendizaje. Pero ¿cómo podemos saber qué hacer si no tenemos idea de hacia dónde queremos ir? Tener metas nos ayuda a orientar el sistema educativo y brinda elementos para la focalización de nuestros esfuerzos. Metas claras sirven como puntos de verificación en el camino para realizar los ajustes necesarios para llegar al destino querido.

Monitorear el avance hacia las metas requiere de mecanismos efectivos, consistentes y confiables de evaluación. PISA sirve como uno, pero en México, en general, tenemos poca tradición de la evaluación regular, disponible al público o realmente utilizada como base para la toma de decisiones de política pública – desde los niveles más locales hasta los más altos. PLANEA, la única evaluación nacional de aprendizaje con la que contamos actualmente, está en riesgo de no ser aplicada con la frecuencia ni la cobertura ni el rigor contemplados en su diseño original.

Segundo, PISA nos muestra las limitaciones de nuestro Plan de Estudios. Necesitamos un modelo educativo que no se reduce a un currículum escrito desde el centro y mandado a las escuelas para su implementación estandarizada en un sinfín de contextos con una diversidad innombrable de alumnos. El aprendizaje incluyente exige un enfoque en la didáctica, la práctica en el aula, la relación de aprendizaje que se establece entre alumnos y maestros, con temas que sean pertinentes y relevantes en cada contexto específico.

Tercero, la evaluación debe ser un insumo para transformar las oportunidades de aprendizaje profesional docente y fortalecer la red de apoyo a los maestros. De nuevo, sólo avanzaremos en la garantía del derecho a aprender si cambiamos las prácticas en el aula. Esto depende en gran medida del apoyo que brindamos a los docentes, quienes son los agentes sociales designados específicamente para promover el derecho de las niñas, niños y jóvenes a aprender. PISA 2015 evidencia, de nuevo, la urgencia de transformar la formación inicial en México y de brindar oportunidades significativas y contextualizadas de aprendizaje continuo desde las escuelas así como apoyos especializados para los maestros en servicio.

En cuarto lugar, y regresando a la doble exclusión, PISA nos muestra que tenemos que enfocarnos en mover la base. La mayoría de nuestros jóvenes no van a sobrevivir en la escuela; a los 15 años, ya hemos excluido a más de 1 de cada 3 de ellos; dos años después, sólo seguirán en la escuela alrededor de 35%. Asimismo, el aprendizaje en la escuela sigue dependiendo demasiado de la situación socioeconómica de las familias. La escuela debe ser un espacio donde todas y todos pueden encontrarse, expresarse y desarrollarse, sin importar su origen. Si queremos avanzar como país, tenemos que avanzar juntos, y esto significa ir por los muchos que estamos dejando atrás.

La autora es directora de Investigación, Mexicanos Primero.

Twitter:@jennodjod

www.mexicanosprimero.org

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