Opinión

PISA 2015: Dejamos a muchos de los nuestros atrás

 
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Secundaria. (Mi Ambiente)

Por Jennifer L. O’Donoghue.

Hace dos días se presentaron los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), un instrumento internacional que busca medir qué tanto los estudiantes de 15 años desarrollan los conocimientos y habilidades necesarios para seguir aprendiendo y participar plenamente en el mundo a su alrededor.

La prueba, que se aplica cada tres años, evalúa el aprendizaje en tres áreas – lectura, matemáticas y ciencia-. Si bien es un instrumento que capta sólo una parte de lo que es el desarrollo integral de cada persona, PISA representa un elemento importante para el monitoreo del derecho a aprender.

Entonces, ¿qué nos dice PISA 2015 sobre el cumplimiento de este derecho en México?

1) Estamos lejos del mundo, pero más lejos entre nosotros mismos: La mayoría de los estudiantes mexicanos a los 15 años no alcanza un nivel significativo de aprendizaje en ninguna de las tres áreas que evalúa PISA. De los 70 países evaluados en 2015, nos quedamos en el lugar 56 (contemplando el porcentaje de alumnos con aprendizaje “suficiente” en ciencia); pero más allá de nuestra posición relativa a otros países, preocupa la distribución del aprendizaje en México. Mientras en otros países la mayoría está aprendiendo consistentemente (en Vietnam, el 94% está por arriba del mínimo, en Estonia 91%, en Chile 65%), en México dejamos a muchos de los nuestros atrás (48% están por debajo del mínimo).

También excluimos a muchos de la escuela. Cabe recordar que PISA evalúa a los estudiantes, es decir a los jóvenes que a sus 15 años están en la escuela, no a los que deberían estar. En 2015, sólo 62% de los jóvenes de 15 años en México seguían en la escuela – menos de dos de cada tres. Esto compara con un promedio internacional de 93%, y es la segunda tasa más baja de los 72 países participando en PISA 2015.

En México tenemos un sistema doblemente excluyente: muy pocos llegan a la escuela y los que llegan no aprenden en ella. Esta situación nos distingue de la mayoría de los países del mundo, sean los de la OCDE, de nivel de desarrollo socioeconómico similar a México o de América Latina. Estamos lejos de donde deberíamos estar, no para compararnos con otros, sino para ser la mejor versión de nosotros mismos.

2) El avance es insuficiente y excluyente: Desde 2006, los niveles de aprendizaje no han mejorado significativamente. Seguimos con casi la mitad de nuestros alumnos en niveles insuficientes.

Aunque los jóvenes de los hogares más marginados han avanzado en estos nueve años, sigue existiendo una brecha enorme entre los que más y menos tienen. Si naces en una familia pobre en México, tienes cuatro veces más probabilidad de ver violado tu derecho a aprender en la escuela.

3) Sí es posible avanzar más rápido y en la dirección correcta: A pesar de la experiencia mexicana, PISA nos permite identificar sistemas educativos que están transitando hacia la doble inclusión. Destaca el caso de Colombia, país que desde 2006 ha podido no sólo retener a más jóvenes en la escuela, sino también mejorar el nivel de aprendizaje de los mismos. Turquía, Brasil, Chile, Uruguay, Tailandia, Jordania… todos van en esa misma dirección.

A veces se mantiene que sólo en países “ricos” podemos esperar ver este tipo de avance, pero los datos de PISA 2015 muestra que países con contextos culturales, sociales y/o económicos similares al mexicano han podido progresar en el cumplimiento del derecho a aprender.

¿Y México? Nos quedamos atrás, estancados en la doble exclusión. PISA 2015 nos ofrece una oportunidad de reflexionar sobre qué necesitamos para movernos también en la dirección deseada. ¿Cómo construimos un sistema educativo que incluya a tod@s en la escuela y en el aprendizaje? La próxima semana, dedicaremos este espacio a contestar esa pregunta.

La autora es directora de Investigación, Mexicanos Primero.

Twitter:@jennodjod

www.mexicanosprimero.org

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