Opinión

"Piojo" management: clase mundial

Lo que hemos celebrado los mexicanos del triunfo ante Croacia no es la calificación a la siguiente ronda, sino que nuestro equipo de futbol tiene cualidades de “clase mundial”. Son dos cosas distintas. ¿Le habría llamado Enrique Peña al Piojo Herrera si el partido hubiese terminado
0-0? ¿Habrían acudido tantos aficionados al Ángel con ese marcador? Mmmmm. La “clase mundial” del futbol mexicano nació el lunes. Se puede perder ante Holanda en el siguiente partido, pero si se pierde jugando como se jugó contra Croacia, habrá paz en el ánimo nacional. ¿Por qué? Por la “clase mundial”.

Tener atributos de “clase mundial” no llega con las reformas estructurales, con un candidato a diputado, analizando mucho o haciendo marchas contra el gobierno. No. Ser de “clase mundial” es resultado de un meticuloso cuidado en todas las partes de un proceso, ya sea productivo, intelectual, creativo, académico o deportivo.

¿Qué tiene “clase mundial” en México? La joyería de Tane; la cocina del Pujol; la creatividad de los escultores Javier y Jorge Marín; los procesos logísticos de Bimbo; la hotelería de Anatol; la arquitectura de Paul Cremoux; la música del Mariachi Vargas; la voz de Javier Camarena; la dirección estratégica de Fabián Gosselín; las producciones en vivo de Televisa; el vino de Ensenada; los diseños textiles de Ma. Rosario Mendoza; el tequila de Amatitán… y ahora, el futbol. Antes no. Ahora sí. Eso celebramos.

La “clase mundial” no llega por magia. Requiere dedicación y control. La “clase mundial” de los relojes suizos, los aparatos electrónicos coreanos, o los cosméticos franceses no apareció líricamente ni por intuición. No. Fue resultado de la dedicación.

Luego de lo visto en los tres partidos de la Selección Mexicana en este Mundial, todo indica que el Piojo Herrera descifró el enigma y extrajo los atributos de “clase mundial” del balompié nacional. En otras palabras, resolvió la ecuación como el mejor físico, o encontró la fórmula como el mejor científico. Así, se gane o no frente a Holanda u otros equipos, la aportación ha sido hecha: el ADN de la Selección Mexicana ha quedado expuesto, al descubierto, y ha sido mostrado con sus grandes atributos frente al mundo. Ha nacido la “clase mundial” en el futbol mexicano.

Bien podría llamarse este episodio el del surgimiento del “Piojo management”: el proceso mediante el cual un CEO con visión es capaz de identificar y extraer las mejores cualidades y atributos del equipo que dirige. Es un momento histórico, que el Piojo podría aprovechar para dedicarse a dar conferencias y asesorías a cientos de empresarios nacionales que no logran crear una estrategia propia, ganadora, competitiva… ni de “clase mundial”.

Twitter: @SOYCarlosMota