Opinión

Peter B. Bensinger, la DEA y las operaciones Condor y Trizo

En vísperas del debate sobre la legalización de la mariguana con fines médicos en la ciudad de México, Peter B. Bensinger, uno de los artífices de la “guerra antidrogas”, ha hecho que en Estados Unidos su voz se escuche, a contracorriente de las tendencias mundiales y de su propio país.

“Creo que es un desastre. Dañará a los jóvenes y a las industrias, además de poner en peligro a las carreteras. Además, va contra la ley federal, la Constitución y los tratados internacionales”, subrayó Bensinger al abordar en la cadena ABC la creciente venta de cannabis con fines recreativos en Colorado, así como el empleo terapéutico de la hierba en otras 18 entidades de la Unión Americana.

“No estoy de acuerdo en nada con el presidente (Barack Obama, quien reconoció que la mariguana es menos dañina que el alcohol) y tampoco su directora del Instituto Nacional Contra el Abuso de Drogas, Nora Volkow, ni la Asociación Médica Estadounidense. Los dos dicen que no es segura y la Administración de Alimentos y Medicinas, no los legisladores, debería decidir qué es un medicamento. Y el Congreso debería decidir, no el presidente, qué es legal”, aseveró el extitular de la Administración Antidrogas (DEA) en 1976–1981 con tres mandatarios –Ford, Carter y Reagan– es decir, en pleno arranque de la “guerra” que lanzó Richard Nixon en 1971 y que continúa hasta ahora.

Trizo

En su periodo, Bensinger coordinó con el ejército y la PGR las operaciones Condor y Trizo, que empezaron la fumigación aérea de sembradíos de mariguana y amapola en Guerrero, Sinaloa, Durango y Chihuahua; eran los tiempos en que según la narrativa usual México era poco más que un territorio de producción y tránsito, ajeno a la violencia que lo incendiaría a partir de los años noventa.

Pero esa es otra historia. Hoy, Bensinger es uno de los defensores de la política represiva –en el fondo un pretexto para el intervencionismo en el exterior– que cada vez resulta más contradictoria, a la luz de lo que los estadounidenses aprobaron en las urnas en Colorado y Washington, entidades que serían emuladas por el mismo Distrito de Columbia.

Bensinger dice que para los agentes de la DEA “este mundo es raro, porque juraron cumplir la ley y tienen un presidente que no está dispuesto a hacerlo”, pero deberían irse acostumbrando, pues la mariguana también es un jugoso negocio, tanto así que el Tesoro y la procuraduría general ya dieron luz verde a los bancos para recibir el dinero de la venta legal.