Opinión

Peso histérico, ¿aumento histérico en la tasa de interés?

 
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peso dólar

De nuevo el tipo de cambio despierta nerviosismo entre los mexicanos, sean ignorantes en materia económica o expertos (o, peor, “expertos”).

La paridad peso-dólar no llega al mínimo histórico que se alcanzó el 11 de febrero (19.4025 en el mercado interbancario). De hecho, al cierre de ayer registró 18.455, esto es, prácticamente un peso debajo. Poco importa, volvió la histeria.

Existe una enorme diferencia con respecto a la histeria anterior: Banco de México ya no tiene una regla de intervención en los mercados en que, si el tipo de cambio se depreciaba cierto porcentaje, se lanzaba a vender dólares. Esto se abolió, precisamente, porque los mercados ya estaban avisados cuándo podían esperar billetes verdes del Banxico (e incluso cuántos). Ahora las ventas son discrecionales, pero han brillado por su ausencia. De ahí que muchos expertos (incluso serios) digan que Banxico puede aumentar, incluso fuera de su calendario, la tasa de interés objetivo en 50 puntos base. Esto implicaría pasar del 3.75 por ciento actual a 4.25 por ciento, un aumento brutal.

Mucho depende de una palabra ambigua: “desordenada”. Si la depreciación es “desordenada” y, además, se observa que está impactando la expectativa inflacionaria, entonces (y sólo entonces) puede esperarse un aumento autónomo de tasa, esto es, independiente de lo que haga la Reserva Federal de Estados Unidos. Esta última institución adoptará una resolución al respecto a mediados de junio; el Banxico tiene calendarizada una decisión sobre si alterar o no la tasa un par de semanas después.

¿Ocurrirá? El ambiente de histeria ha llevado a muchos a pensar que 'sí', haga lo que haga la Fed. Al contrario, hay sólidas razones para pensar que 'no'. La primera es que la depreciación parte de una base nominal mucho más débil. Ya nadie contrasta el tipo de cambio de hoy con un intervalo de 13-15 pesos por dólar. Ahora la 'nueva normalidad' es 17-18 pesos. La paridad está afuera de dicho rango, sin duda, pero por poco.

Otro motivo contra el aumento independiente de tasa es que la depreciación no ha sido una constante, sobre todo en días recientes. Las fuertes caídas y constantes 'mínimos históricos' de antes no han tenido lugar. Más que una 'depreciación desordenada' se puede hablar de 'fuerte volatilidad', que no es lo mismo.

Además, fundamental, la inflación está debajo de la meta central, y no es evidente un cambio en las expectativas. De nuevo, la depreciación con respecto al intervalo de 17-18 no es para tanto. Banxico sólo tendría una razón sólida para el aumento en caso de un evidente incremento en la expectativa inflacionaria. Por otra parte, el ascenso reciente en el precio del petróleo también agrega un factor favorable al peso.

Finalmente, el crecimiento del PIB sigue siendo mediocre, y las cuentas externas (balanza comercial y de cuenta corriente) muestran déficits perfectamente manejables. Un aumento de tasa de interés desaceleraría la economía cuando no hay motivo para ello. Si Carstens sube la tasa será siguiendo a Yellen, pero no por sí mismo.

Twitter: @econokafka

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