Opinión

Pésimos alumnos; renacen los censores

 
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El Consejo General del INE. (Tomada de Twitter/INEMexico)

En un pasado no tan remoto, nuestro país era un reino donde imperaba la censura. Los directores de diarios dudaban en publicar tal o cual noticia ya que temían una llamada desde Gobernación; los concesionarios de radio y TV temblaban ante las posibles amenazas de perder anuncios y hasta la concesión federal. Los guiones de las películas tenían aduana en la Dirección de Cinematografía. Nada de mostrar las lacras sociales ni mencionar al Ejército o al presidente. La tijera no se escondía, era una herramienta cotidiana para eliminar, trastocar, impedir o enlatar por años lo que los censores consideraban peligroso o simplemente pernicioso para la salud de la población pero sobre todo para el régimen presidencial. Al Loco Valdés lo multaron por la gracejada de llamar Bomberito al Benemérito de las Américas. Nuestra libertad de expresión era heroica o de vergüenza.

Hoy que en la televisión se puede ver todo tipo de crímenes, insultos y, sobre todo, estupideces en tono variopinto, creíamos haber superado la tentación de vigilar para controlar lo que alguien pueda decir a través de los medios masivos. Los chavos de hoy cercanos a los 30 años de edad ni enterados están que eso pueda existir.

Craso error, del organismo toral en el que teóricamente descansa nuestra democracia, el Instituto Nacional Electoral, ha salido la serpiente. Tres consejeros de la Comisión de Quejas: Adriana Favela, Beatriz Galindo y José Romero Ruiz han dictaminado que un gobernador, quien ya está en el proceso de defenderse, “…debe abstenerse de realizar durante las entrevistas que le hagan, expresiones que destaquen sus cualidades personales y logros de gobierno”. A esto, como sabemos, siguieron exigencias como retirar del portal de una televisora la entrevista que censuran. Lo insólito es que, para dar una vuelta de 360 grados en el tiempo, no se lo han pedido a jefes de partidos políticos que hacen lo mismo desde hace años, a gobernadores de todos los colores e incluso a lo que realiza el propio presidente de la República. ¿Por qué a un solo gobernador; qué intereses se juegan ahora en un organismo que antes era de ciudadanos y hoy responde a la baraja de la partidocracia?

¿Quiénes son esos consejeros, qué méritos tienen, cómo llegaron a esos puestos y a esas conclusiones, cuál es su currícula?

Y de alguna manera esto se toca con el tipo de educación que priva entre nosotros. Reformas educativas van y vienen desde hace lustros y los resultados cuando se comparan con otras naciones son una vergüenza. En el club de la OCDE, donde participa lo más granado, nuestros alumnos son los peor calificados y si se extiende el comparativo a un centenar de países, somos superados por pequeñas naciones de Asia, América Latina y hasta de África.

Esto tiene una explicación parcial: durante decenios, los profesores sindicalizados tuvieron las elecciones municipales, estatales y presidenciales en sus manos. Fueron utilizados para operar que las boletas tuvieran como destino a quien desde arriba el dedo había designado. Estos mentores ni se actualizaban ni tenían interés real en mejorar al alumnado, se ocupaban de ello lo menos posible. Sus ganancias radicaban en obtener canonjías, vender o heredar sus puestos, lucrar con sus posiciones. Muchos recuerdan con júbilo cómo la profesora Elba Esther Gordillo regalaba camionetas Hummer o paseos en yates a sus elegidos para que, con o sin sus familias, gozaran de paseos inolvidables.

¿Qué valores podían transmitir a los alumnos; dónde estaban los cursos de vanguardia y, cuándo se actualizaban en materias claves como historia, matemáticas, geografía, civismo? No hablemos de arte ni de ética. Ya mayores o en edad de comenzar a trabajar, sus posibilidades de convertirse en seres productivos eran nulas; como sigue ocurriendo en Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca. Territorios dominados por la CNTE.

No nada más ahí, el mal se extiende por todo el territorio.

Bien sabemos el valor toral que tiene la infancia y la primera juventud en la formación de seres humanos. Cuando provienen de escuelas demeritadas por los propios profesores, cuando desembocan en el campo profesional sus rendimientos son ínfimos y con frecuencia vergonzosos.

¿No es así, señores consejeros del INE?

Twitter: @RaulCremoux

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