Opinión

Pesimismo notorio sobre México en Davos

 
1
 

 

Davos.

DAVOS.– El partido de fútbol de cuartos de final llegó al minuto 90 con el marcador empatado. Trascurrieron ya los 30 minutos del tiempo extra.

Es la Copa del Mundo económica. Estamos en tanda de penales y ya fallamos los dos primeros. ¿Cuál es el pronóstico?

Algo así es la sensación que se percibe acerca de nuestro país. Es un pesimismo extremo sobre México. Eso es lo que se respira entre los asistentes a la reunión anual del Foro Económico Mundial cuando se intercambian algunas ideas sobre la percepción de nuestro país en el exterior.

Con una persona, de nacionalidad colombiana y cercanísima del presidente Juan Manuel Santos, lo que escuché fue que ya no importa lo que haga el presidente Enrique Peña Nieto, es imposible que recupere legitimidad. El personaje me dijo que la situación de nuestro país se percibe tan grave en este Foro, que fue muy notorio ante los ojos del mundo la forma en la que se desinfló la delegación mexicana que solía acudir a este encuentro.

También hablé con otra persona, de Suiza. En este segundo encuentro mi interlocutor casi se va de espaldas cuando le referí que algunos análisis en México incluyen un posible escenario en el que la economía mexicana puede beneficiarse con el arribo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos —por la sencilla razón de que las políticas fiscales de Trump pueden detonar una mayor demanda de productos, muchos de los cuales tienen su origen en México—. Incrédulo, dijo que este escenario era imposible, que no lo creía. Su rostro era como el de un amigo que te visita con cara de luto en el funeral de tu mamá. Casi me da el pésame.

A contracorriente aparece una luz: “México no está en crisis”, me dice Guillermo Ortiz, pero sí están presionados la inflación y el crecimiento económico, debido al cambio geopolítico y a los nuevos balances de poder en todo el mundo —lo que, curiosamente, está uniendo a los europeos—. Ortiz señala que nuestro país “no está indefenso”, pero que requerirá una negociación integral con Estados Unidos, donde se aborden temas no nada más comerciales, sino también de seguridad.

Ortiz no es ningún ingenuo, y apunta que a Estados Unidos no le conviene tener de vecino a un México débil, pero que, si la sociedad mexicana no percibe un avance económico, se crea ahí también un ambiente propicio para el populismo.

Es verdad que nuestro país no tiene una crisis, como señala Guillermo Ortiz. Pero también es cierto que el manejo de expectativas sobre el desempeño de la economía mexicana descarriló. Por eso los extranjeros se acercan aquí a los mexicanos preguntándoles: “Y, ¿cómo le van a hacer, eh?”.

Yo la verdad dudo que a partir del viernes 20 de enero tengamos una respuesta satisfactoria.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

También te puede interesar:
Davos 2017, frustración y descontento
Los planes de KidZania en 2017
El parabús inteligente de Panasonic